enrique González, responsable de la división de Fisión Nuclear del departamento de Energía del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat) aún confía en que la situación en Japón se pueda controlar. Aunque confiesa que es «muy preocupante» y que incluso puede llegar a ser más grave aún.
-¿La situación se ha vuelto más grave de lo que imaginaban?
-La diferencia fundamental es que ha habido una explosión en el reactor número 2 que podría haber dañado el recinto de contención. Y esto significa que se podría haber perdido el control en la liberación de material radiactivo. Hay que estar preparados para evoluciones de la situación que puedan ser mucho más graves.
-¿Se refiere a una liberación incontrolada de la radiación?
-En los reactores 1, 2 y 3 hay daños parciales en el núcleo [evita hablar de fusión], pero mientras la radiación se contenga dentro de la central, el efecto va a ser muy limitado fuera. Pero si en el reactor número 2 se ha dañado la contención puede ser muy difícil controlar las emisiones.
-¿Qué se puede hacer entonces para evitarlo?
-Hay que continuar refrigerando las barras de combustible. La refrigeración es lo que nos va a ayudar a disminuir la radiación.
-Las emisiones radiactivas han llegado a Tokio. ¿Qué riesgo conllevan?
-Las concentraciones son de microsiévert, que son mil veces más pequeñas que un milisiévert. Esto significa que no debería tener un efecto importante para las personas. La radiactividad disminuye con la distancia. Si este accidente nuclear se consigue controlar en un plazo corto de tiempo no supondrá un efecto significativo para las personas.
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