Por las calles de A Coruña deambula desde hace un tiempo Julius. Ni siquiera el personal de servicios sociales ha logrado saber mucho de este mendigo que, envuelto en bolsas de basura, con una visera calada hasta las cejas y pintarrajeado de negro, se limita a hacer un gesto de negación con el dedo índice de la mano derecha cada vez que le hacen una foto de frente. En la otra mano sostiene un cartel con la que parece ser su tarifa: 40 (céntimos). Que es alemán, que lleva casi tres años en la ciudad y que no quiere irse a ningún refugio son los escasos datos conocidos de un hombre que ha generado protestas por su olor pero que también ha sorprendido a artistas como la pintora e ilustradora Beatriz García Trillo, que decidió plasmar su figura en un cuadro que está en su estudio. Curiosamente, la pintora tiene unos caballetes de la Escuela de Bellas Artes de A Coruña de la época en la que estudió y pintó Pablo Picasso, un artista que, durante su estancia en la ciudad y con solo 14 años, ya pintó a varios mendigos que vagaban por ella.
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