Después de todo lo dicho y escrito durante las últimas semanas sobre los abusos pederastas ocurridos en la iglesia de Irlanda, la cuestión era inevitable. Luis Manuel González Piñeiro -«pon que son de Anceu, cerca de Ponte Caldelas»- estudió en el seminario menor de Tui desde los 13 años, ahora está en el mayor y sobre esta cuestión es rotundo: «¿Pederastia" ¡Me la trae al pairo! Si hay 1.700 millones de cristianos en el mundo pues puede haber algunos que lo hagan mal y no hay que darle más vueltas». Tras dejar claro que el asunto no le interesa, «aquí ni hablamos de ello», este seminarista (que salta con facilidad del gallego al castellano, y a la inversa) reconoce que «nadie me propuso venir al seminario y cuando me fui a Tui decían que me iban a echar porque me peleaba todos los días; pero fui avanzando, me fui formando y aquí estoy, a punto de cumplir los 23 años». De todos modos, «en el pueblo siguen diciendo que cualquier día marcho, si aparece por ahí unha moza», apunta sonriente, antes de mostrar que conoce bien la psicología de los pueblos ante los sacerdotes: «Se ven un cura novo logo din que o vello era mellor, que facía tal cousa que este non fai; se é vello, que xa se sabe que non está ao día... Sempre van falar; non podes facer moito caso», concluye. A los pocos segundos ya está bromeando con otro de los seminaristas, David López, que cursa el sexto curso y se ordenará este año «si Dios quiere»: «Si Dios quiere y el obispo», matiza Luis Manuel.
Después de pasarle un café que acaba de hacer en la máquina de la cantina a otro compañero, David López explica que desde pequeño estuvo «siempre con el mismo párroco y al ver su entrega me fui planteando lo de la vocación al sacerdocio». De todos modos, «antes de entrar en el seminario suspendí una asignatura para tener un año para pensármelo, además de sacar el carné de conducir». En todo ese tiempo «nunca me sentí presionado», comenta, mientras a su espalda cuatro de sus compañeros comentan la noticia de la restauración de un retablo en una iglesia de la zona que aparece en uno de los cuatro periódicos que reciben.
El año pasado se ordenó uno de los alumnos de este seminario, Víctor Bargiela, en una ceremonia que tuvo lugar en la catedral de Tui y que para David López representa «una razón más para perseverar en la vocación y crecer en la fe».
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