La autovía que une Ourense y Santiago (AG-53) quebró la tranquilidad de la parroquia ourensana de Santa Cruz de Arrabaldo. Situada a cinco kilómetros de la capital, la infraestructura viaria dividió el pueblo en dos. No fue una división física, sino también ideológica. Desde que comenzaron las obras, los vecinos se dividieron en dos bandos: los que estaban a favor del proyecto y los que lo rechazaban. En la batalla también se enfangaron los políticos, que trataron de pescar votos en el río revuelto de Santa Cruz.
La zona más afectada por el vial, inaugurado en abril del 2009, es conocida como A Pedreira. La vía de alta capacidad se llevó por delante un par de casas y dejó a otras cuatro con el muro de contención sobre sus espaldas. Es el caso de la vivienda en la que vive con sus padres José Antonio Manuel. La autovía se construyó en parte de la finca en la que cada día trabaja la familia y por delante se llevó vides, árboles y la tranquilidad familiar. «Non tes máis remedio que acostumarte, pero cada día que me poño a traballar na terra e vexo de fondo a autovía, cabréome», explica José Antonio.
Metros más arriba, pero al otro lado del vial, se encuentra Ramón Manuel Fernández. A sus 70 años se pasa las tardes en su balcón tocando el saxofón, que acompasa con el ruido de fondo de los camiones y los coches, que cada día acceden a la AG-53, tan demandada y que llevó el enfrentamiento a Santa Cruz.
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