¿Cómo es posible que décadas después haya quien cuestione el sueño de Julio Verne? Un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad. Cuatro días de leyenda
rán. Año 2002. Cumbre del volcán Savalán, a 4.800 metros. Un montañero local observa fascinado cómo la luna nueva asoma entre los picos e ilumina todo el valle y comenta a los escaladores occidentales: «No me creo que el hombre pisase la Luna, es todo mentira, propaganda». Los forasteros se miran consternados. ¿Cómo es posible que décadas después haya quien cuestione el sueño acariciado por Julio Verne? Un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad. Cuatro días de leyenda.
Es inevitable emocionarse. La grabación en blanco y negro difunde una voz metálica en inglés y en off, entre pitidos, que mide la distancia en pies y, de repente, grita alborozada comunicando a cabo Cañaveral: «Floor, floor, ok» (suelo, suelo, todo bien).
Isaac Asimov, en un libro sobre la historia de la ciencia, dijo que lo que más le sorprendió del alunizaje fue la retransmisión en directo por televisión a 1.000 millones de espectadores. ¿Había una cámara de televisión en la Luna?
Desde entonces, han surgido múltiples teorías que sostienen que Estados Unidos perpetró un fraude para ganar la carrera espacial a la URSS en plena guerra fría. ¿El mayor triunfo propagandístico de la historia? Fotos trucadas, la caída de un foco durante el rodaje en un desierto de Las Vegas, banderas que ondean al viento en el suelo selenita sin atmósfera o el hallazgo de una civilización extraterrestre. ¿Por qué Armstrong guardó siempre silencio? ¿Por qué se suspendieron los viajes desde 1972 y nadie ha regresado? Pocas acusaciones cuestionan la base científica para ir y volver del satélite, situado a 300.000 kilómetros de la Tierra.
Instrumental primitivo
Una visita al Museo Nacional y Espacial de Washington siembra más dudas. El centro expone una réplica del módulo lunar y la cápsula gemela de mandos de la tripulación. Al examinar con detenimiento el instrumental de navegación, se observan vetustas válvulas, altímetros anticuados y, lo más importante, ¿dónde está la computadora de a bordo para dirigir las maniobras? Al visitante educado en la era digital le asalta la incredulidad: «Esto parece el salpicadero de un Seat 600. Me creo que subiesen arriba, pero ¿volver? No tenían tecnología suficiente, esto es una chatarra prehistórica». Habría que er muy héroe para arriesgar la vida en esa cacerola. ¿Son los mismos prejuicios que surgen entre el cedé y el disco de vinilo?
La duda tecnológica surgió en 1978. La lanzó Bill Kaysing, que trabajó en el proyecto Apolo. Insiste en que en 1965 la tecnología espacial era tan primitiva que solo tenían un 0,0017% de posibilidades de ir y volver. Volver con vida era la clave, claro. El ordenador de a bordo tenía menos memoria que una lavadora.
La mayoría de las sospechas se ciernen sobre el escenario. La NASA ha tenido que salir a defender el legado de su misión y replicar de forma científica las acusaciones de burdo montaje fotográfico. Dice que la bandera americana parece que ondea al viento porque estaba arrugada y sujeta a un mástil horizontal. Asegura que las sombras procedentes de distintos ángulos no son de ningún foco, sino del módulo lunar. Añade que las huellas son reales, aunque aparezcan debajo de las ruedas de las sondas. La letra C pintada en una roca era un pelo que cayó durante el revelado de la foto. Atribuye los brillos extraños en los trajes espaciales a la luz del sol que deslumbra y sostiene que las cámaras eran incapaces de captar las estrellas del fondo, salvo una larga exposición. Los científicos están cansados de repetir que el peso del módulo no era excesivo para vencer la gravedad de la Luna y volver a casa. Allí, el peso es seis veces inferior y se había liberado de la mitad del combustible. También han aclarado por qué Armstrong y su compañero Aldrin no murieron calcinados por los rayos cósmicos capaces de atravesar sus trajes. El foro de Física El Viaje a la Luna ¿Realidad o Montaje? echa un cable a la NASA y desmonta 25 puntos que critican la veracidad del viaje.
Ni restos de bases secretas ni naves alienígenas
Todos estos indicios ?que no pruebas? han alimentado la mayor leyenda urbana del siglo XX: el alunizaje fue rodado meses antes en un desierto de Nevada, en Las Vegas. Tras la muerte en 1999 del director Kubrick, que filmó 2001: Una odisea en el espacio, su viuda relató en una entrevista que el Gobierno le pidió que rodara ese simulacro «por si fallaba algo». Luego se supo que el documental era una broma.
La bola ha ido en aumento. La empresa de publicidad The Viral Factory difundió un vídeo en Internet en el 2002 que muestra el histórico momento en que Armstrong baja los peldaños del Apolo 11. Resuenan las voces por radio del centro de control de la misión. Entonces, una plataforma de cuatro focos de la escenografía se cae del techo. Aparecen varios técnicos para arreglar el desperfecto y seguir con la grabación. El actor que hace de astronauta se ríe y bufa. Este vídeo fue colgado en www.moontruth.com y luego retirado. Era otro montaje. En 1969, no existía la cinta de vídeo VHS.
Bases lunares secretas
La teoría de la conspiración también habla de bases lunares secretas que ocultaron las dos superpotencias. La NASA se ha encargado de desmontar todas las fábulas: hace unos meses envió el robot LRO para filmar la superficie de la Luna. Las fotos se pueden ver en su web y solo se ve polvo gris y cráteres. Ni restos de bases soviéticas ni ruinas extraterrestres.
El presidente Kennedy prometió el viaje a la Luna en una década y la NASA cumplió el plazo. Ahora resulta sospechoso porque los preparativos para un viaje a Marte de tres meses de duración exigen tal despliegue de medios que requerirá medio siglo. Algunos divulgadores dicen que la crisis del petróleo obligó a suspender los viajes a la Luna por falta de presupuesto. La agencia espacial prefirió gastar en sondas explotadoras de planetas, mucho más baratas, transbordadores y la estación orbital.
Hace unos días, corrieron rumores de que la NASA quiso restaurar las grabaciones originales del alunizaje y resulta que las cintas han desaparecido. ¿Otra patraña para mantener la teoría? La conclusión: los norteamericanos llegaron a la Luna con una tecnología primitiva de auténtico milagro. Lo cual, en sí mismo, es una indudable hazaña.
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