Lissavetzky dice que el Estado no pagará las deudas del fútbol. Lógico. Ahora solo falta que su discurso sea coincidente con sus acciones. No se puede olvidar que hasta ahora el secretario de estado para el Deporte ha tenido manga ancha con los clubes, quienes han ido aumentando sus agujeros hasta unos límites que rozan la ciencia ficción.
El CSD recibe todas las auditorías de las sociedades anónimas deportivas. Sabía perfectamente lo que se estaba cociendo y no hizo nada por impedirlo. Rectificar es de sabios.
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