Bieito Romero y el ex líder de Radio Futura impulsan a nuevos valores gallegos
Agarró la guitarra que estaba sobre el escenario, la extrajo de su funda y la afinó durante unos momentos. Los acordes sonaron en el auditorio del Fórum Metropolitano, mientras los asistentes al taller de canciones A Coruña Son 09 se iban sentando. Luego, Santiago Auserón guardó la guitarra y se dispuso a iniciar su docencia (aunque la escuela no era de calor). El gesto del ex líder de Radio Futura, que confesó su falta de experiencia pedagógica, parecía el del futbolista que acaricia la hierba y se santigua antes de pisarla. «Los autores de canciones somos un gremio privilegiado; en otros tiempos se diría sagrado y, aunque no soy especialmente religioso, me gusta ese sentido de lo sagrado», arrancó. Luego evocó a los griegos, con sus dioses, para afirmar que los compositores son «hijos de las musas, nietos de la memoria (la Mnemósine) y quizá bisnietos del olvido, porque a veces es necesario pasar página, cambiar de rumbo».
De las tres sesiones que impartirá Auserón, la de ayer estaba dedicada al ritmo, la de hoy a la melodía y la de mañana a la armonía. «Decía Aristóteles que todas la artes mimetizan con el ritmo, aunque la cultura griega privilegia la armonía», explicaba a un auditorio en el que estaban los componentes de los diez grupos de nuevos valores de la canción ganadores de esta segunda edición de A Coruña Son. El disco de la primera edición «deixounos moi satisfeitos e demostrou que en galego se podía facer todo tipo de música», decía la concejala de Cultura, María Xosé Bravo, organizadora, con Mocidade, de esta iniciativa.
Por si alguien había olvidado que era martes de carnaval tres de los asistentes acudieron con sus disfraces, aunque el profe, licenciado en Filosofía y Letras, no hizo de Juan Perro y continuó hablando de la Odisea, «donde uno de los dones son los cantos» de Píndaro y los cantos en honor de los tiranos de los trovadores provenzales, «esa corriente de este a oeste que llegó a Galicia quizá a través del camino de Santiago»; del ritmo forjado por los afroamericanos o del siglo XX, que es «el siglo de la canción por excelencia y el de la electrónica».
Justificó el salto de 3.000 años, desde Grecia, afirmando que, si entonces «la canción era la memoria de la tribu», a mediados del siglo pasado volvió a tomar ese papel formador, comprometido, «y aunque nosotros somos de una cultura callejera y autodidacta, hay un compromiso, una responsabilidad sagrada del poeta, del escritor de canciones». De todos modos, Auserón sostiene que la actualidad vive «un aparente colapso de la canción».
«¿Tu cúal te sabes? Tocamos una suave para la hora de la siesta», bromeaba Auserón con Bieito Romero en la sesión de la tarde. «Ti arranca, que eu te sigo», animó sin complejos el fundador de Luar na Lubre, que posteriormente habló de la música tradicional gallega, «unha das máis ricas de España e posiblemente de Europa».
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