La Facultad de Ciencias de la Educación y del Deporte de Pontevedra, de Irisarri ?y Piñera, premiada por el Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España
Si para muchos el 2008 ha sido un annus horribilis, para el tándem de arquitectos formado por Jesús Irisarri y Guadalupe Piñera ha supuesto justo lo contrario. Consolidados como uno de los estudios con más proyección de Galicia, el reconocimiento les ha llovido en forma de premios de categoría nacional: el FAD de arquitectura, por los almacenes para pescadores del puerto de Cangas y, ahora, el SICE 2008, por la Facultad de Ciencias de la Educación y del Deporte de Pontevedra.
Convocado por el Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España, el SICE (Sostenibilidad, Innovación y Calidad en la Edificación) es la edición de este año de una serie de concursos promovidos para estimular el debate sobre los modos de habitar y que abordan cuestiones fundamentales en el ámbito de la vivienda y de las nuevas demandas sociales que se desarrollan en las ciudades.
El comité científico que otorgó el primer premio al edificio de Irisarri y Piñera se basó en criterios como la sensibilidad medioambiental del proyecto, su calidad arquitectónica y compositiva, la organización de los espacios en relación con el espacio comunitario público y de los servicios, y todo lo relativo al uso de energías renovables: aprovechamiento de recursos naturales, reducción de emisiones de gases invernadero, utilización de sistemas constructivos y técnicas innovadoras...
La facultad pontevedresa, diseñada para ser edificada en varias fases, incluye una pista de atletismo cerrada de 120 metros y próximamente se le añadirán paneles solares.
Jesús Irisarri explica que el esfuerzo de la sostenibilidad debe ser compartido por todos; por el arquitecto y el constructor, por supuesto, pero también por el usuario. «Hay gente que me pregunta por qué tenemos que preocuparnos de abrir y cerrar las ventanas, y si no sería mejor domotizar todo el edificio. Pero eso supondría un desembolso económico brutal para mecanizar, de energía... Hay que hacer funcionar los edificios a la manera tradicional», explica, y pone como ejemplo esas casas de las aldeas con las ventanas abiertas de par en par a pesar del frío, para evitar que se condense la humedad.
En breve los contactos recibirán en su correo electrónico un enlace a la noticia
Gracias por usar nuestros servicios
Revise sus datos y vuelva a intentarlo
Si se vuelve a producir un error, es posible que el servicio está momentáneamente no disponible. Inténtelo más tarde.
Disculpe las molestias. Gracias por usar nuestros servicios