Las auxiliares recalcan que ellos son solo una parte del acuerdo que los armadores noruegos tienen en jaque
La ley concursal da un último mes de margen a Factoría Naval para que llegue a un acuerdo y evite la suspensión de pagos tras los tres meses de la fase preliminar. Desde hoy y hasta el próximo 19 de junio, los responsables del astillero urgirán el acuerdo a tres bandas que evite el concurso de acreedores. Está en sus manos acogerse a él de forma voluntaria antes de 30 días, pero la decisión no es solo suya.
Los proveedores podrán solicitar un concurso necesario para que la compañía dirigida por Juan Rózpide se quede en manos de los administradores. El responsable para Galicia de la línea concursal del despacho de abogados Garrigues, Jesús Ángel Sánchez, señala que aunque las auxiliares tomen la determinación de solicitar la concursal de forma obligatoria, Factoría Naval dejaría sin efecto esta petición si en el transcurso de los próximos 30 días solicita el voluntario.
De no ser así, en cuanto pase un mes y un día, el astillero se quedaría en manos de los actuales gerentes e intervenido por los administradores concursales que determine el juzgado. El nuevo mecanismo legal blinda así a las empresas en problemas frente a los proveedores.
Seguir sumando
Durante toda la jornada de ayer, las auxiliares seguían sumando adhesiones a una propuesta que les garantiza el cobro del primer plazo de junio y los siguientes de diciembre del 2010 y 2011 a través de líneas de financiación de las entidades bancarias y con garantías del Igape. La última partida correspondiente a diciembre del 2012 se financiaría con aval bancario.
Para que se lleve a cabo este acuerdo tendrán que estar respaldado por el 90% de la deuda. Ayer rondaban todavía el 80%, pero fuentes próximas a la negociación daban por hecho que el acuerdo se materializaría en los próximos días y Factoría Naval lograría la refinanciación.
Los armadores noruegos son el eslabón más duro de esta negociación, ya que la dirección les ha solicitado, inicialmente, una ayuda de 2,8 millones por barco (159 y 160), que más tarde redujo a 1,4 millones para poder concluirlos. Las auxiliares todavía no conocían ayer el estado de esta negociación, la más dura de las tres.
La dirección del astillero marinense prevé que si se aplica el plan de viabilidad presentado en abril ante la Consellería de Industria, se mantendría la actividad en el astillero con la construcción anual de, al menos, dos buques de trabajo, que suponen unas ventas aproximadas de 22 millones de euros y la de un yate, por un coste de 19 millones.
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