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PRAZA DA FERRERÍA De vida 100 años y de amor... 68

Autor:
Marcos Gago marcos.gago@lavoz.es
Fecha de publicación:

Ocho son los vecinos que en el municipio de Vilaboa rebasan el siglo. Isolina Boullosa Rial, de O Canabal, es uno de ellos desde ayer, cuando logró equipararse con su marido, Juan Blanco Agulla. Él también pasó la barrera del siglo, aunque el anciano lo hizo con ocho meses de antelación. Ayer, rodeada de su único hijo, Antonio, varios familiares y representantes del gobierno de Vilaboa, Isolina Boullosa apagó con entusiasmo y de un solo soplo las velas de una tarta con la que sus allegados y amigos quisieron felicitarla por su larga vida. No faltó ayer por la mañana ni la canción tradicional del cumpleaños feliz ni tampoco el ramo de flores, cortesía del Ayuntamiento de Vilaboa.

Una de las cosas que llama la atención al visitar al matrimonio formado por Isolina y Juan es que ninguno de los dos aparenta tener la edad que figura en su carné. Ella se mueve con relativa agilidad para su edad, si bien estos últimos días tiene que guardar reposo en casa para recuperarse de un esguince que seprodujo la semana pasada. Una sordera bastante pronunciada y pequeños achaques no impidieron que durante años, esta antigua vendedora de rosquillas por las ferias de la provincia disfrutase hasta hace muy poco de pequeños paseos y de una autonomía envidiable para la tercera edad. La longevidad de esta mujer no es una excepción en su familia. Una hermana tiene 95 años y otra 92. De sus otros hermanos, ya fallecidos, uno pasó de los cien años y otro superó los 95. Su marido sí tiene que ir acompañado por una persona al menos, ya que en Fin de Año tuvo un achuchón que le privó de gran parte de su agilidad. Un personaje muy conocido en las ferias y fiestas. Isolina fue una estampa casi permanente en el imaginario colectivo de muchos pontevedreses durante décadas. Su puesto de rosquillas, que compraba en Ponteareas y que después vendía de forma itinerante, la hicieron famosa entre vecinos y extraños. «Cando a levamos a Montecelo, nas urxencias coñecéronna pola venda das rosquillas», apuntó una sobrina. El fin de su actividad profesional le llegó por dos razones: la edad y la sustitución de la peseta por el euro. No se acostumbró al cambio de la moneda y renunció a seguir vendiendo por las ferias con unos valores que ya no era capaz de asimilar.

Juan Blanco e Isolina Boullosa, él nacido en Salcedo y ella en Figueirido, se conocieron muy jóvenes y empezaron a salir juntos. Él, sindicalista, lo pasó muy mal durante la Guerra Civil. Apresado por los franquistas se enfrentó a una condena a muerte, que fue conmutada por cadena perpetua, siendo indultado varios años después. En Vilaboa le hicieron a Juan un homenaje el año pasado para honrar su trayectoria vital. Isolina resume aquellos años angustiosos con una sonrisa y una frase lacónica: «El estaba na guerra e eu esperei por el». La boda se celebró en mayo de 1942, es decir, han compartido 68 años juntos y no se han separado nunca desde entonces. Eran tiempos duros en Galicia. A diferencia de lo que hoy es habitual, en aquella ocasión no hubo luna de miel. «Ao día de casarme tiven que ir traballar a unha veiga de trigo», precisó. Tiempo después, mientras ella se ocupaba de la venta de rosquillas, Juan dirigió el bar Pascacio, un establecimiento muy conocido en Figueirido.

Los centenarios de Canabal se levantan todas las mañanas y se asean con la ayuda de sus familiares. Después, se sientan en la sala de estar -es invierno- y allí comen. Por la tarde, ven la televisión o se entretienen pasando el tiempo hasta la noche. Isolina, en mejores condiciones físicas que su marido, todavía realizó hasta hace pocos días tareas domésticas. «O ano pasado aínda sementei coles», añadió orgullosa. También se ocupó de alimentar a las gallinas todos los días, hasta el viernes pasado. «E logo, ¿é que non comen tamén?», preguntó. Sus parientes explicaron que no puede estar sin hacer nada y entre otras cosas, por ejemplo, todavía fue a la vendimia del 2009. ¿A qué achaca su longevidad? Isolina calla mientras sus allegados señalan que es persona de costumbres fijas, que toma una taza de vino todos los días y que trabajó mucho. «E andei a labrar as veigas cun arado de ferro», sentenció ella.

 

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De vida 100 años y de amor... 68
Isolina Boullosa y Juan Blanco, ambos centenarios, se casaron hace 68 años en Vilaboa
Autor de la imagen: | RAMÓN LEIRO
 
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