En diciembre, Kiko da Silva cumplió diez años como ilustrador de cuentos infantiles. Y su manera de celebrarlo es una exposición en la que a grandes rasgos explica el proceso que sigue en su particular técnica de entender la ilustración. Esta muestra pudo verse en la galería Chroma de Vigo por vez primera y, desde ayer, en el centro sociocultural de Monte Porreiro. Reúne una veintena de imágenes y una selección de libros ilustrados que, como asegura el artista, «marcaron a miña traxectoria». Estos son Moncho e a mancha, su primer libro también como autor; A memoria das árbores, Sar e Sarela, Rata de campo, rata de cidade y O que contan as ovellas para durmir, también escrito por él. En el caso de A memoria das árbores, Da Silva presenta también el diorama o escenario sobre el que va creando sus personajes para luego fotografiarlos. «Levo os dioramas -ha señalado al respecto de la muestra- para que a xente vexa o traballo que hai detrás da fotografía final que aparece nos libros, porque moitos pensan que está feita por ordenador. Os dioramas son uns escenarios que eu modelo con cerámica, cemento, papel ou madeira. Creo un escenario, logo o ilumino e o fotografío e esa fotografía final é a que realmente funciona como ilustración». El humorista gráfico de La Voz y editor de la revista Retranca destaca que su método «é unha aposta novidosa polo oficio de ilustrar contos, unha porta aberta para coñecer a arte de ilustrar libros para nenos».
En el mismo Centro Cultural de Monte Porreiro se exhibieron ayer unos suculentos platos realizados por algunas de las mujeres que participaron en las jornadas de cocina intercultural que se celebraron durante los meses de mayo y junio. Ayer se degustaron algunos de los platos elaborados por mujeres de distintas procedencias, cuyas recetas quedaron plasmadas en un blog -http://gastronomiaintercultural.blogspot.com)- en el que además se recogen fotografías de las preparaciones y unos apuntes de la biografía de las autoras. Blog internacional. El blog, en donde figuran recetas de un asado criollo o de arepas de maíz de la venezolana Nakary Martínez, junto con el pan de jamón venezolano o otra receta de arepas de maíz de su compatriota Felicidad Pachego Rosas, fue visitado por un millar de personas de países de los cuatro continentes, desde Francia hasta México, pasando por Taiwán, Sri Lanka o Canadá. Otra participante, Mercedes Lorenzo, nacida en Combarro pero emigrante a Argentina en 1957, aunque está de nuevo en España desde el año 1995, elaboró niños envueltos, y Gloria Torres, aportó patatas rellenas de carne picada, tortillas española de chorizo y argentina vegetal. Por cierto, que un restaurante de A Coruña tomó prestada una receta de una de las participantes en el curso para incorporarla a su menú de la casa.
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