Antes de que pase un mes de tiempo se conocerá si bajo el Campillo de Santa María hay restos conservables de la antigua muralla de la ciudad. Una empresa especializada comenzó a rastrear ayer la zona. De momento, la excavación se ha iniciado con medios mecánicos, con los que se retiran las capas más superficiales del terreno, las que corresponden a rellenos posteriores. Según fuentes municipales, los trabajos continuarán manualmente en caso de que se produzcan descubrimientos arqueológicos de relevancia. La intervención arqueológica, que cuenta con autorización de la Dirección General de Patrimonio, durará aproximadamente un mes.
La concejalía de Urbanismo, que dirige la socialista Teresa Casal, coordina estos trabajos previos a la redacción definitiva del proyecto de actuación en este entorno. L obra, que está incluida dentro de la reforma del arrabal de Santa María y que está ejecutando la empresa Varela Villamor, estará condicionada por los vestigios que puedan aparecer durante la excavación arqueológica. Los primeros bocetos se basan en la creación de una zona arbolada, con una base de césped y una pendiente que comunicaría directamente con el nivel de la calle Arzobispo Malvar, incluyendo una senda de acceso. Pero si durante los trabajos que se iniciaron ayer apareciesen restos de la muralla, posiblemente estos se integrarían. Se da la circunstancia de que en la puerta norte de la basílica ya se encontraron los restos de una rampa de piedra para los carros que accedían el antiguo cementerio, estructura que, por otra parte, también hay intención de dejar descubierta e integrada en el proyecto final.
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