Equipos de especialistas realizarán, a lo largo de los próximos meses, un estudio sobre las áreas de protección de 28 conjuntos de grabados rupestres en el entorno de Pontevedra y sus municipios próximos, dentro de un plan de la Xunta para declararlos, de forma individualizada, bienes de interés cultural (BIC). La Administración autonómica reconoció que existe ya una «declaración xenérica» como BIC de todos los petroglifos de la provincia, pero Cultura recalcó que esta medida servirá para garantizar mejor su conservación y puesta en valor. «Na actualidade a inexistencia dun ámbito real de protección grafado sobre unha planimetría axeitada e a indefinición dos seus usos poñen en perigo unha boa parte deste tipo de bens», según afirmó la Dirección Xeral de Patrimonio.
Los petroglifos objeto de este estudio, en el área de influencia de Pontevedra, se encuentran dispersos por siete municipios, aunque el informe encargado por la Xunta es más ambicioso e incluye estaciones rupestres en toda la provincia.
De todos estos trabajos los petroglifos de Campo Lameiro -donde la Xunta construirá un centro de interpretación- son los prioritarios para la Administración. No obstante, el estudio se realizará sobre Laxe da Rotea de Mendo, Pedra da Boullosa, Campo de Matabois, Chan de Carballeda, O Ramallal-Monte do Calvo y Chan da Lagoa. Próximo a Campo Lameiro, están los conjuntos rupestres de Cotobade, dispersos en tres estaciones: Fentáns, Lombo da Costa, Portela da Laxe y Laxe das Coutadas. En Ponte Caldelas, los visitantes pueden ya observar los petroglifos de Tourón, donde el Concello inauguró hace unos meses el primer área arqueológica de Galicia. En este municipio también se intervendrá en el yacimiento de Campo de Cuñas.
En el caso concreto de Pontevedra, las investigaciones se centrarán en Carballeira, Penedo do Mato do Fondo, Laxe do Outeiro do Mato das Cruces, Outeiro da Mina y Penedo de Vilar de Matos.
Otros municipios afortunados son los de Marín, donde además de los petroglifos de Mogor -pendientes de la finalización de los trabajos de señalización y adecentamiento desde hace años-, los arqueólogos también actuarán en Champás, Godalleira y Pornedo, en los montes de San Tomé y San Xulián. La relación incluye cinco conjuntos prehistóricos en Poio, divididos en las estaciones de Pozo Ventura y A Caeira; uno en Moraña (monte de Ardegán, cerca del menhir de Gargantáns); y otro en Caldas de Reis (Laxe dos Bolos).
Los resultados de este trabajo de investigación se conocerán en cuatro meses. El plan de Patrimonio incluye una prospección arqueológica intensiva en los ámbitos de los grabados y un proyecto de microtoponimia, para detectar el rastro de otros posibles grabados de interés.