la mirada

Discurso marxista

foto de Enrique Clemente Navarro
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Yo también soy marxista. De la tendencia Groucho, por supuesto. Cuando acaba de cumplirse el 35.º aniversario de la muerte del genial y corrosivo Julius Henry Marx, sus punzantes y cáusticos aforismos, comentarios y máximas no pueden ser más actuales. Aplicarlos a la realidad española puede resultar divertido y esclarecedor. Y tienen la ventaja de ser muy breves frente al mamotreto farragoso e ilegible de El Capital del otro Marx. Vamos, que no necesitaba ni los 140 caracteres de Twitter para retratar a la fauna que tenía a su alrededor.

Con su permiso y, ayudado por sus célebres frases, me he permitido escribir este discurso que expresaría lo que de verdad piensan algunos de nuestros políticos. Cada uno se lo puede atribuir a quien considere oportuno. «Queridos ciudadanos, me presento a estas elecciones con un programa claro, la parte contratante de la primera parte será considerada siempre como la parte contratante de la primera parte y así sucesivamente. Estos son mis principios, pero si no les gustan tengo otros. Para mí, la política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados. No permitiré injusticias ni juego sucio, pero, si se pilla a alguien practicando la corrupción sin que yo reciba una comisión, lo pondremos contra la pared? ¡Y daremos la orden de disparar! Porque, queridos compatriotas, la felicidad está hecha de pequeñas cosas: un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna? Y les advierto de que cuando alguien habla como un imbécil y parece un imbécil, no se engañen, en realidad es un imbécil». Ha dicho.