T ras todas las elecciones generales celebradas en España desde 1977 ha formado Gobierno el partido más votado. Con pocas excepciones, lo mismo ha acontecido en las autonomías. Solo en la esfera local las cosas han ido desde el principio de otro modo: en 1979 se inauguraron los pactos de izquierda que permitieron al PSOE y el PCE hacerse con muchas alcaldías en lugares donde había ganado la UCD.
Esas coaliciones (del PSOE con los comunistas y, después, con los nacionalistas) han determinado también la atribución de alcaldías en las ciudades de Galicia. La encuesta de Sondaxe que hoy publica este periódico confirma que tal tendencia podría mantenerse en las que se elijan en las próximas locales.
El Partido Popular puede ver, desde luego, la botella medio llena: sería la primera fuerza en siete de las ocho ciudades objeto del sondeo (en todas salvo en Lugo); y mejoraría su resultado, mientras bajaría el Partido Socialista, en todas las grandes urbes, con la excepción de Ourense (donde aquel subiría a costa de los nacionalistas) y Pontevedra (donde tanto el PP como el PSdeG cederían posiciones en favor del BNG).
Pero la botella medio llena se desfonda para los populares al traducir votos en alcaldes: según el sondeo, los acuerdos PSdeG-BNG otorgarían al primero el gobierno de A Coruña, Santiago, Lugo y Vilagarcía y al BNG el de Pontevedra, de modo que la elección de alcalde solo permanecería abierta en Vigo y Ourense -donde el PP podría obtener mayoría absoluta- y en Ferrol, donde podría obtenerla con el apoyo de los Independientes.
Ese resultado (que, en la mejor hipótesis del sondeo, solo permitiría al PP gobernar en tres de las siete ciudades en que gana) tiene que ver con la estructura de nuestro sistema de partidos -perjudicial para el PP- y con un sistema electoral proporcional que dificulta la consecución de mayorías absolutas. Pero también con algo más: con las candidaturas que presenta el partido de Feijoo, pues el sondeo indica que, salvo en Ferrol y Vilagarcía, los gobiernos de coalición están mejor considerados que la oposición; y que, salvo en esas dos ciudades y en Vigo, los candidatos del PSdeG superan a los del PP en valoración.
Se atribuye a Felipe II la frase «yo no mandé a mis hombres a luchar contra los elementos», que habría pronunciado tras la derrota de la Armada Invencible a manos de la imprevisible coalición de Inglaterra con una pavorosa tempestad. Si el 22 de mayo se confirmasen los pronósticos formulados hoy por Sondaxe, los dirigentes del PP no podrían sorprenderse, pues ya saben que en elecciones locales la necesidad de combatir contra los aliados objetivos de sus adversarios coaligados (el sistema de partidos y el sistema electoral) exige enviar, para resistir tal tempestad, a los mejores capitanes de su armada.
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