Uno de los argumentos que esconde la desfeita urbanística y territorial de Galicia se resume en este dicho: «Ti vai facendo». Unas veces era el consejo de un vecino a quien la propia experiencia le había hecho maestro de principiantes; otras, la permisiva sentencia de un político local que el vecino interpretaba como una autorización implícita de quien detentaba la autoridad; otras, en fin, no pasaba de ser una máxima inscrita en la filosofía del propio individuo y que aplicaba a otras muchas actividades. Así se fue fraguando ese feísmo que es expresión del desorden territorial, de un pésimo urbanismo y de una construcción que difícilmente justifica la firma de un arquitecto. Por eso, la ley de protección del litoral, la suspensión de licencias y la ley del suelo que ahora se modifica tenían un encomiable valor. Significaban el contrapunto a esa manera nociva y maliciosa de hacer o, mejor, de deshacer, aunque tuviera disposiciones poco realistas que eran las que ahora tocaría revisar. Lo que no debe suceder es que esa modificación de la ley, tan remendada como un trapo viejo, permita percibir que detrás hay un cambio de filosofía, que volvemos al «ti vai facendo», que el que no cumplió la ley anterior acertó, porque al final logró lo que quería y a menor coste. «Ti vai facendo porque xa virá outro que o autorice. E cousa de seguir adiante e ter paciencia». Si ese fuera el efecto de la ley, no cabe duda que estaríamos ante una ley pésima, porque la legislación no está solo para permitir o prohibir, sino también para enseñar.
La fuerza ejemplificadora y moralizante de la ley es tan importante como la letra, de ahí la gravedad de la cuestión. Por eso la protección del territorio y del paisaje se ha convertido en todo un símbolo ético. No se trata de impedir nuevas actividades económicas, pero tampoco se trata de ponerlas en cualquier sitio, porque siempre hay maneras de compatibilizar intereses. Debemos impedir que la destrucción siga adelante, y para ello el espíritu de la ley y el cumplimiento de la letra de la ley son importantísimos. Ante todo, el texto no debe dejar huecos para el «ti vai facendo» o el «si crea empleo vale todo». Sabemos que no es así, que no debe ser así.
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