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Bugallo y Orozco, muñecos de nieve

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Eso de barrer el hielo de las carreteras con sal se debe a un proceso físico curioso, de nombre fusión eutéctica. Resulta que al echar sal, el hielo no se derrite porque aumente la temperatura, sino que se diluye porque descienden a veintitantos grados bajo cero las condiciones físicas necesarias para que la mezcla de hielo y sal permanezca en estado sólido.

¡Cuidado con la sal! Los movimientos ecologistas también se oponen a su abuso en las calzadas. Sostienen que cuando nieva es mejor adaptarse a las circunstancias meteorológicas y quedarse en casa, porque al acelerar la licuación con sal se atenta contra el equilibrio natural, se aumenta la salinidad de tierras, ríos, fuentes...

A los alcaldes Orozco y Bugallo no es que el viernes les entrara la vena ecologista, sino que a sus cuadrillas municipales les pilló el toro de forma inexplicable. Ninguno de los dos resbalará en la sal el próximo invierno si vuelve a anunciarse con antelación y exactitud un golpe de frío como el de esta semana, no le harán caso a los ecologistas y echarán toneladas de sal a tiempo, sobre todo en puntos críticos como los hospitales, cuyo acceso estuvo bloqueado. Por cierto, ¿cuántas ambulancias del Sergas están dotadas de cadenas?

Precaución electoral

Al faltar solo unos meses para las elecciones, ellos serán los primeros interesados en ser más precavidos. Como lo ha sido Audasa, aunque primero tuvo que pasar lo que pasó en diciembre del 2008, cuando placas de hielo bloquearon la arteria norte-sur de Galicia con una sucesión de accidentes en cadena, a la altura de Ordes. A la concesionaria le cayeron con razón críticas por su indolencia. Reaccionó renovando los equipos quitanieves, aumentando su dotación y, este invierno, el caos circulatorio apareció justo al dejar la autopista a las puertas de Santiago, o al salir de la autovía del Noroeste a la altura de Lugo.

Los copos de nieve del viernes dejaron inhabilitados en Galicia durante horas puntos de carreteras y calles cuyo mantenimiento es disperso como el país: Xunta, Fomento, diputaciones y ayuntamientos. La tormenta a quienes más ha sacudido ha sido a los responsables locales de Santiago y Lugo, porque estaban cantosamente desprevenidos y porque son ciudades, no pueblos de zonas de montaña sin recursos ni medios. En la nevada del 2008 le sucedió algo parecido a Audasa, y a Magdalena Álvarez por colapsársele los accesos a Madrid y las pistas de Barajas.

Los copos de nieve de esta semana necesitaban un poco más de sal, pero no fueron ni por asomo gordos como los que cayeron en Gran Bretaña. Cuatro de los seis grandes periódicos ingleses publicaron el viernes la misma fotografía en primera página tomada por un satélite de la NASA: todo el Reino Unido blanco como el Ártico y paralizado, desde Escocia hasta el paso de Calais. Aquí también heló y nevó, pero mucho menos. No lo suficiente, en ningún caso, para justificar que en Santiago y Lugo miles de personas quedaran bloqueadas durante horas. Ocurrirá lo que con Audasa en el 2008: Bugallo y Orozco aprenderán la lección para la próxima. ¿Y nosotros?

¿Y usted lleva cadenas?

Es un deporte nacional sacudir a los políticos cuando unos copos bloquean las vías de comunicación. Y es verdad que unas veces los alcaldes, otras la Xunta, otras Fomento, otras las concesionarias, pueden y deben ser más eficientes ante unos cuantos grumos helados que no pasan de una cuarta de espesor, pero también nosotros podemos y debemos ser más cívicos ante unas circunstancias meteorológicas adversas.

¿Cuántos llevamos neumáticos para el invierno como los que cambian a sus coches los conductores centroeuropeos en la estación fría si no quieren ser responsables judicialmente de cualquier accidente en el que estén involucrados?

Más fácil, ahora que las incómodas y pesadas cadenas de hierro forman parte del pasado y se han sustituido por telas de fibra que envuelven las ruedas y cuestan menos que un videojuego ¿cuántos salieron de sus casas con ellas puestas en Lugo o Santiago para ir al trabajo? Pocos, muy pocos.

Se le pueden tirar todas las bolas de nieve a Orozco y Bugallo, algunas incluso las merecen, pero no estaría de más hacer examen individual de conciencia. Con una pizca de diligencia política y otra pizca de civismo hasta podríamos disfrutar con las nevadas.

 

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Imagen de satélite del Reino Unido cubierto de nieve
Autor de la imagen: | AFP?/?NASA
 
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