La operación de limpieza iniciada por un juzgado de Lugo contra la trama de la prostitución es una buena noticia. Sí, buena noticia, aunque algunos opinen que daña la imagen de la ciudad. La corrupción ligada a la prostitución no es un asunto exclusivo de Lugo ni un motivo para avergonzarse. Se puede encontrar en muchos sitios si hay valor para rascar en lugares incómodos. Por eso hay que felicitarse de que una jueza llegada de fuera de Lugo se atreva a tirar de todos los hilos de la trama, incluyendo los gordos como comisarías y cuarteles. Como además sus órdenes de registro son casi de cien folios, parece asegurado que sentará en el banquillo a todos los que son. Y eso es una medida de buena salud para una sociedad. Aunque duela.
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