La apertura del curso universitario arrancó con la voz de alarma de los tres rectores: la universidad necesita más; y la respuesta del presidente de la Xunta fue la de un político al que no le salen los números: «Á disposición é a de buscar a mellor fórmula para que os proxectos fundamentais continúen». Es tiempo de contención, también en las universidades, que deben racionalizar como nunca sus gastos, pero recortar en el saber -Feijoo no dijo que no- sería un suicidio ritual para Galicia. Sin el saber, sin el I+D+i, sin mimar a nuestros cerebros, y aquí es preciso detenerse en la original y muy razonable protesta de los doctores coruñeses por Medicina, estaríamos condenados a continuar, qué paradoja para el país del agua, en esta travesía del desierto. Meterle la tijera al saber es, en fin, no saber nada, repetir curso.
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