Los atascos salen caros. No solo desesperantes. El Real Automóvil Club de Cataluña cifra su coste entre 10 y 15 euros por hora y pasajero. Así las cosas, el pago de peaje a la hora de coger el coche es un mal menor para quienes se decantan por usar las autopistas. A cambio, como en cualquier transacción comercial, se espera obtener un beneficio: menor tiempo de viaje, un trayecto menos tedioso y, desde luego, ausencia de retenciones. Cuando el causante de los atascos es precisamente el dispositivo para el cobro, el servicio queda invalidado. Y corresponde a quien lo presta solucionarlo. ¿A alguien se le pasa por la cabeza que a uno le secuestren a la salida de un restaurante durante tres horas para pagar la cuenta?
En breve los contactos recibirán en su correo electrónico un enlace a la noticia
Gracias por usar nuestros servicios
Revise sus datos y vuelva a intentarlo
Si se vuelve a producir un error, es posible que el servicio está momentáneamente no disponible. Inténtelo más tarde.
Disculpe las molestias. Gracias por usar nuestros servicios