Ante la decisión del Banco Central Europeo de bajar los tipos de interés y sus supuestos efectos inmediatos, algunos han visto caer maná del cielo. Pero, que le quede claro, Trichet no es ningún dios novedoso y la ilusión de esos muchos no es más que el reflejo de una difusa expectativa. Todos estamos de acuerdo en que para desatascar las tuberías del crédito empresarial es necesario, como así se hizo, bajar los tipos. Y también para ser piloto hace falta un automóvil, pero la tenencia de un vehículo no le permitirá aguantarle la mirada a Fernando Alonso.
A veces es bueno recordar que cada vez que usted y yo pagamos un préstamo, la entidad financiera utilizará una parte para retribuir al ahorrador que le dejó el dinero, otra para pagar los costes de funcionamiento; una tercera para retribuir a los dueños del banco y una cuarta para compensar los préstamos que no se cobran. Es decir, cada vez que usted paga su préstamo también está asumiendo una pequeña parte de otro, de uno fallido.
Si el precio del dinero para el banco baja y los demás costes siguen constantes, lo previsible es que el precio del dinero para usted y para mí también baje. Este es el discurso que la mayoría de los Gobiernos están emitiendo. Pero esto no lo veremos ni usted ni yo en las próximas semanas y posiblemente tampoco en los próximos meses. ¿La razón? Otro coste financiero se está incrementando de modo brutal. ¿Cuál? La morosidad. Y hay que compensarlo.
Todo lo que las entidades financieras puedan ganar con la bajada de tipos no será suficiente para tapar el agujero que están cavando las suspensiones de pagos y los impagos de los particulares. En el segundo semestre del 2007 la banca tiró de las provisiones anticíclicas para hacer frente a la mora. En el 2008 se siguió tirando de ellas, y a mayores se empezó a vender cartera industrial. En el 2009 se seguirán vendiendo participaciones y empresas y empezará a utilizarse la bajada de tipos para incrementar el margen (A mayor morosidad, mayor margen, para compensar los fallidos).
A mayores, el negocio bancario está estancando su crecimiento y, como se puede imaginar, hará falta más margen para seguir creciendo en beneficios. Sí, ¡seguir creciendo en beneficios!, ha leído bien. Tanto bancos como cajas de ahorro querrán demostrar su grado de solvencia y robustez, mostrando unos buenos resultados.
Y qué hay de lo mío, se preguntará usted. Si su familia está hipotecada y no desea pedir nuevos préstamos, esté tranquilo: verá luz. El euríbor bajará y eso aliviará su economía. Pero si requiere financiación, la situación es más compleja. Deberá esperar a ver reducida la actual tasa de mora para poder percibir un abaratamiento de la financiación. Y esto no parece probable en el corto plazo. He aquí la triste noticia que nadie le quiere contar.
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