Como la velocidad parece una virtud del presente, la lentitud resulta una forma de resignación que, en lo que tiene que ver con el Códice Calixtino, supone asumir que no aparecerá pronto.
La investigación
La policía señala que los tiempos en los delitos cometidos contra el patrimonio artístico son siempre muy largos. Lo habitual cuando una pieza desaparece es que pase a «dormir» antes de ser puesta en el mercado porque con una puesta a la venta rápida tendría mucho más riesgo de ser localizada.
En caso de encargo
En caso de que el robo del códice fuese un encargo, su recuperación sería más difícil porque, como señaló en su día Erik el Belga, «una vez que la pieza llega a quien pagó por robarla es difícil que vuelva a aparecer». En caso de un robo para vender la pieza, entera o por partes, las posibilidades de que aparezca son mayores porque mover una pieza como el códice supone forzosamente llamar la atención.
Calmar los alrededores
Desde la jefatura de la policía hasta los responsables de la investigación aseguran que lo mejor para la marcha de las pesquisas sería calmar los alrededores del trabajo policial, de manera que la desaparecida pieza tuviese menos protagonismo en la actualidad. Consideran que la presencia mediática retraerá los movimientos de los responsables de la desaparición.
Plazo corto
Tres meses ha tardado el Arzobispado en aceptar la dimisión del archivero que era responsable de la custodia del códice. En tiempo político es mucho. Pero la policía asegura que el tiempo de investigación de robos de piezas de arte no es un período demasiado largo.
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