Cada 17 de mayo la romería etnográfica Raigame llena el burgo medieval
Pasó por todo y a todo sobrevivió. La esbelta, alta y gallarda torre de Vilanova dos Infantes acogió en tiempos no tan pretéritos hasta las oficinas del Ayuntamiento. Y con el siglo XX en plena agonía fue recuperada como sede del centro comarcal. Un centro comarcal lánguido, pero un gran valor que nadie se ha atrevido a explotar con decisión. Cierto es que esos organismos adoptaron, en general, un papel pasivo, pero eso no quita que sean lugares que otros países europeos miran con admiración.
En fin, el castillo que allí hubo ocupaba toda esa estratégica colina, así que controlaba el paso de personas, animales y mercancías entre Ourense y Portugal vía Celanova. Decía el historiador Ángel del Castillo que «ofrece un aspecto pintoresco conservando algunas casas antiguas, señoriales y típicas, así como algunas callejuelas y rincones interesantes». Tal cual. Con un par de pequeños edificios dignos de ser derribados porque son claros ejemplos de feísmo, la villa es preciosa, está bien cuidada y aparece muy limpia a los ojos del visitante.
Entre las cosas que no se dejó en el tintero figura que en 1467 la vieja fortaleza fue derribada ?¡faltaría más!? por unos indignados irmandiños, y lo que se admira hoy en día es, por lo tanto, posterior. Esa historia es la que ha aprovechado la Fundación Terra de Celanova para organizar sus exposiciones. Buena idea.
La visita no termina ahí, porque fuera del burgo medieval, pero a muy escasa distancia, se alza la iglesia parroquial, barroca. Es heredera de una larga tradición religiosa, puesto que en Vilanova fundaron los padres de san Rosendo ?santa Ilduara y el conde don Gutierre? sus palacios. Ilduara, a su vez, creó y donó un cenobio cuya iglesia, erguida en estilo mozárabe, estuvo en pie hasta no hace mucho tiempo. Algunas de sus partes fueron a parar al museo de la capital de la provincia. Por suerte, obviamente.
Otro edificio que reclama una visita es el cercano santuario de la Virxe do Cristal, inmortalizado en versos de Curros Enríquez, quien se inspiró en la tradición oral.
Pero sin duda la joya de la corona es la iglesita mozárabe de San Miguel, que se conserva intacta en la parte trasera del monasterio de Celanova. Fue levantada por el propio san Rosendo en memoria de su hermano, Froila, sobre la mitad del siglo X. Una única nave, pequeña ?muy pequeña?, sencillez que hoy sería calificada de minimalista y llamativos y valiosos arcos de herradura son sus características más sobresalientes.
¿Que todo lo anterior le parece al visitante muy nuevo? Entonces debe encaminar sus pasos a Celanova y desde ahí coger la carretera ascendente que conduce hasta Castromao, una aldea prehistórica que ha sido parcialmente excavada. Y es que esta tierra estaba habitada más de un milenio antes de que fuese colocada la primera piedra de la torre de Vilanova, por no hablar de épocas neolíticas. Xa choveu...
En breve los contactos recibirán en su correo electrónico un enlace a la noticia
Gracias por usar nuestros servicios
Revise sus datos y vuelva a intentarlo
Si se vuelve a producir un error, es posible que el servicio está momentáneamente no disponible. Inténtelo más tarde.
Disculpe las molestias. Gracias por usar nuestros servicios