Restauro es un proyecto editorial creado por un grupo de amigos con el objetivo de difundir el patrimonio histórico. Su director, Juan María García Otero (Betanzos, 1942), señala que está dirigida «al restaurador, al experto, a la Universidad, a las empresas de restauración, a la Administración... Contamos las cosas del patrimonio con rigor pero desde una óptica amena y entretenida, no académica, ya que es un lenguaje basto y árido».
Publican cinco números al año, -está a punto de salir el séptimo-y ya cuentan con quinientos suscriptores. La revista está presente en 130 librerías de toda España, lo que conlleva una tirada de 4.300 ejemplares, pero también se distribuye fuera del territorio nacional, lo que explica que muchos de los reportajes estén traducidos al inglés.
García Otero considera que en la actualidad se está castigando «enormemente» el patrimonio. «Se le está lacerando todos los días, destruyendo con la peor de las armas que tiene el ser humano, que es la incuria». Según él, los jóvenes no saben lo que significa el patrimonio, «que es nuestra seña de identidad», debido a una falta de información durante su formación desde pequeños hasta llegar a la Universidad. «El patrimonio ha marcado nuestra historia a lo largo de los años y es la única manera que los pueblos tienen de saber lo que son, por lo que si se destruye su patrimonio se olvidan, pierden su ADN», añade.
Este experto en la materia se remite a su ciudad natal, Betanzos, para ejemplificar cómo se está descuidando el patrimonio. «Tenía uno de los cascos históricos más bonitos que existían en Galicia, y la incuria de los gobernantes que durante años y años lo mantuvieron ha permitido que llegue a este estado de deterioro. Es una vergüenza», comenta al tiempo que lamenta que la villa brigantina no se haya convertido en una ciudad eminentemente turística, cultural, ya que, según dice, el patrimonio es una forma de generar riqueza previa restauración.
En el extremo contrario sitúa a Francia, Bélgica, Holanda, Dinamarca como referentes europeos a la hora de conservar su patrimonio. «España está enormemente por debajo de Europa en este aspecto, a pesar de ser el segundo país del mundo, detrás de Italia, en posesión de patrimonio de la humanidad» explica. Y puntualiza: «Somos un ejemplo para el mundo, pero somos lo peor explotando lo que tenemos».
En el año 1994 el restaurador del Louvre y de las Tullerías en París le comentaba que, por cada franco que invertían, al cabo de cinco años recuperaban cinco. «El Louvre es una fábrica de hacer dinero, da prestigio a un país, y al lado del Louvre está el Pompidou, la modernidad. No todo tiene que ser patrimonio, pero atrae. En Bilbao se han inventado un patrimonio, el Guggenheim, y con buen criterio. Nosotros tenemos cientos de Guggenheims, pero mal explotados».
Para García Otero, una de las soluciones pasa por buscar sinergias que generen riquezas, «en definitiva, cultura». No culpa a los políticos de la situación actual: «Son el reflejo de la sociedad que tenemos».
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