15 años vestida de novia

Novia a la fuga. Vete de viaje con tu pareja o regálale una lista con las canciones de vuestra vida, pero nunca superarás lo que hace la ortegana Belén Vizoso cada año para recordar su boda: bajar a tomar unos vinos enfundada en el vestido de novia.

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20/06/2017 12:34 h

En Galicia nos casamos por encima de nuestras posibilidades. Como aquí se nos dan tan bien las bodas -que se lo pregunten a un andaluz-, con nuestros dieciocho platos y nuestro aperitivo con gaita y pulpo, no es de extrañar que algunos quieran repetir. En la localidad coruñesa de Ortigueira, Belén Vizoso se pone cada año su vestido de novia para salir a tomar unos vinos con su familia y sus amigos. Lo hace cada 26 de abril desde hace casi quince años, para conmemorar aquel día del 2003 que le hizo tan feliz. La suya no fue una boda al uso. Ella y su pareja, Manel, no tenían previsto contraer matrimonio, pero decidieron dar el paso para poder adoptar a su hija Paula en China. Luego vinieron los gemelos y se convirtieron en una familia numerosa y dichosa. «Para la boda, mi madre me regaló un vestido precioso, de Pronovias. En vez de tenerlo olvidado en un armario, al año siguiente decidí probármelo para ver si me seguía valiendo», explica Vizoso. Ese día pensó: «Pues ya que me sirve, ¡voy a bajar de vinos con él! A Manel no le dije nada. Al verme, le hizo gracia aunque le dio vergüenza. Y, en cuanto a mis amigas, ¡las caras que pusieron!», rememora. Se lo pasó tan bien que decidió repetir la experiencia cada año y, desde entonces, todos los 26 de abril baja a la calle con el vestido de novia. Con él hace la compra, con él se va de vinos y, si llueve, lo acompaña con unas katiuskas. Lo hace como homenaje a su hija Paula, a su madre y porque le divierte la reacción de la gente: «Ahora ya es una tradición, a la que me gustaría que se uniera más gente, pero sé que muchos piensan al verme: ‘Pobrecita, qué friki’... Otros se mueren de risa». No es el único motivo por el que Belén Vizoso ha movilizado a sus vecinos de Ortigueira: el pasado 7 de junio salió en el programa de televisión Ahora Caigo, con Arturo Valls en Antena 3. «Me fue muy bien. Gané 17.000 euros. Y ahora salgo en el YES. ¡Este es mi mes!», bromea.

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Vuelven las rebodas

Entre las mil maneras que hay de celebrar un aniversario empiezan a ser tendencia las rebodas. No hablamos de los que se casan en casa y juntan a sus invitados al día siguiente para dar salida a la comida sobrante y regodearse con los mejores momentos del evento. Ese era el concepto de reboda que conocíamos en Galicia. Ahora lo que se lleva es volver a organizar el casamiento, unos cuantos años después y a gusto de los contrayentes. ¿Que la primera vez tuvieron que cargar con cincuenta invitados extra que no conocían apenas por insistencia de sus padres? Pues esta vez, solo los amigos más cercanos. ¿Que entonces la novia quiso llevar el pelo suelto pero la madrina puso el grito en el cielo y se lo tuvo que recoger? Pues haz una reboda y organízalo todo a tu gusto. Es lo que han hecho los coruñeses María Piedrahita y Jorge Taboada. El pasado 12 de mayo volvieron a celebrar su boda diez años después. Inicialmente, pensaron en una fiesta discretita, solo con los amigos más cercanos y unos pinchos; pero el asunto se les fue de las manos. Al final, bodorrio en toda regla en el Hotel Finisterre (el mismo lugar donde lo celebraron la primera vez) con setenta invitados. Eso sí, ni niños -tienen dos-, ni padres, ni suegros. Solo gente joven y mucha fiesta. «Esta fue la boda que realmente nosotros quisimos hacer», explica Piedrahita, que es hermana del conocido mago y humorista. Para el segundo vestido, María acudió a un atelier y fue ella misma la que hizo el diseño. Y, en la fiesta, puso hasta una bicicleta en medio de la pista para cuando sonase el hit de Shakira y Carlos Vives. Todo a su gusto.

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