San Valentín sale de cata

¿CENA PARA DOS O CITA EXPRÉS? Si el chef Pepe Solla nos hace una proposición sugerente para la noche del 14 de febrero, el nuevo estilo «First Dates» de cita exprés no dejará a los «singles» sin plan. Nos vamos de ruta con amor, que se empieza a notar en el estómago...

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11/02/2017 09:27 h

A veces vale más una cita a ciegas que ver Pijama para dos por enésima vez desplomado en el sofá. O aun más que una cita a saber con quién, citar a quien más quieres para una cena especial. ¿Otras opciones, San Valentín? ¿Qué tal una cata con antifaz y menú secreto? El angelote de las flechas juega bien sus cartas, y parece que le sobran pretendientes a la mesa. Por algo dicen que el amor, además de golpear el corazón, se siente sobre todo en el estómago. Las ostras, el champán, las fresas o el chocolate tienen su fama como afrodisíacos. Es verlos cerquita y abrirse el apetito. Sin embargo, el chef Pepe Solla, del restaurante Casa Solla, advierte que lo más afrodisíaco de un plato es la compañía. «Y la situación... Casa Solla, espaciosa e intimista, es muy apropiada para una cena de San Valentín», asegura el Michelin. Se abre ya el abanico de propuestas.

CON ANTIFAZ EN SANTIAGO

Una cena en pareja de San Valentín, por muchos detalles y arrumacos que se den los comensales, puede perderse muy pronto en la memoria. Es lo que pensaron los socios del Smartbar, una de las últimas incorporaciones a la hostelería compostelana, que están tratando de aprovechar cualquier disculpa del calendario para abrirse a nuevos clientes. Tras los excesos de la Navidad, el mes de enero se suele hacer muy largo para cualquier negocio vinculado al ocio, por lo que esta controvertida cita se ha revelado como una buena disculpa para volver a la calle. En esta ocasión, este local ubicado a dos pasos de la Praza Roxa, redobla esfuerzos al organizar esta noche y la del próximo sábado 18 dos eventos especiales, con una cena que incluye cata de platos y bebidas a oscuras. El plan, pensado para parejas y amigos, requiere un cómplice que tome la iniciativa y que elija las líneas maestras del menú, que puede estar centrado en un plato de carne, pescado o vegetariano, por 25 euros por persona, incluyendo un cóctel especial con fruta fresca. Después consiste en ponerse el antifaz y dar rienda suelta a los sentidos para tratar de adivinar qué te estás llevando a la boca o lo que te ofrece el otro. «Pueden estar a ciegas solo los minutos posteriores a que el plato o la bebida llegue a la mesa o pasarse así toda la velada, lo importante es que se experimente algo distinto. Que prueben, que se manchen si quieren», explica con entusiasmo Diego Collazo, uno de los cuatro socios del local, con formación en el Centro Superior de Hostelería de Galicia.

La iniciativa del Smartbar va a permitir a los comensales disfrutar de una cocina «modernita, sencilla y hecha con mucho cariño», dice su promotor, que ha apostado por las nuevas tecnologías para diferenciar su propuesta de los emergentes gastrobares. De hecho, cada mesa del local tiene su propia tableta para consultar el menú y un cargador, y pronto contará con una aplicación a medida que llevará incorporada una agenda con juegos y desde la que también se podrán gestionar peticiones. «De ahí el nombre del bar», explica Collazo, que se inspiró en otros negocios similares que están en auge en las grandes capitales europeas.

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LA PROPUESTA DEL CHEF

Pepe Solla, chef del Grupo Nove con una estrella Michelin, solo da una indicación cuando se le pregunta por una cena de San Valentín: el punto está en una elaboración sencilla. Se puede decantar uno por un plato frío o por uno caliente, pero que no requiera su presencia en la cocina. Un pescado al horno puede ser buena opción. «No gastes demasiado tiempo en cocinar, gástalo con la persona», dice él, y sus palabras suenan a cita con final feliz. No necesitan adornos, corazones ni sabor a fresa. Solo el ambiente propicio con la persona adecuada. Estamos de acuerdo: es lo más difícil. Es, para que te hagas una idea, lo que más admira de él otro Michelin de moda, Jorge Olleros, de Culler de Pau: la capacidad del chef de Poio de convertir una visita a Casa Solla en una experiencia. Con la luz del sol, sus solo nueve mesas parecen salpicar los 160 metros cuadrados de la sala como pequeños espacios para cerrar negocios. Y con la de la luna se convierten en minúsculas islas localizadas por puntos de luz. Para comenzarla o terminarla, un aperitivo o una copa en la sala de sobremesa al calor de la chimenea. ¿No es tentador? Sigamos...

Volvamos al menú. El cocinero más indie de Galicia -y parte del extranjero- propone a San Valentín un plato elaborado sobre algún producto de lujo. El marisco no es la única opción, pero sí una que reúne todos los requisitos: es fresco, requiere de poca o casi ninguna elaboración y da un toque de exclusividad a la cena. Un poco de bogavante con ajoblanco de anacardo y mole, unos camarones con algas o unas vieiras en aguachile de maracuyá contienen todas las proteínas y los casi nulos hidratos de carbono que pide una cena romántica. La idea es no tener que desabrochar antes de tiempo botones del pantalón.

En el postre apenas hay duda. Menos en una cena así. Pepe lo lleva a su filosofía de vida, en la que hace tiempo decidió que toda comida acabaría, al menos en el hogar que fundaron sus padres hace 55 años y heredó él, con chocolate. Él lo presenta en una paleta de pintor, en la que dibuja los diferentes tipos -blanco, negro, con leche-. Esto es buen gusto y buena mano. A veces basta solo con un poco de dulce. Y, sobre todo, no olvides sentarte a la mesa. Lo dice quien la hace latir.

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HAY FEELING EN VIGO

Si el estómago se cierra, hay copa en vez de tenedor. Y si San Valentín no atina con la flecha, pues habrá que ayudarle. Para ponerlo fácil alrededor del 14 de febrero (según el calendario y el sector márketing) han propuestas para que esa noche brote, con un poquito de voluntad y predisposición, alguna oferta interesante que nos sacuda el corazón.

El pub vigués Ícaro (Pintor Colmeiro, 3) ofrecerá el 14 de febrero un evento que organiza la empresa Feeling Vigo, una agencia matrimonial. Sí, ¡siguen existiendo a pesar de los meetics, darlings y otras fórmulas modernas de dar con la media naranja! Como explica Victoria Blanco, psicóloga del centro, siguen ahí y funcionan igual porque hay gente que busca algo más personal y no tan expuesto. «Se hace un estudio previo y muy pormenorizado para que los candidatos encajen, además de que llegan ya buscando algo más estable y que puedan llevar con más intimidad», cuenta. Pero en este caso, Feeling Vigo propone algo más enfocado al ocio y la diversión, «que quien se apunte porque no tiene ninguna cita en el horizonte, salga y si suena la campana, se enamore». El procedimiento consiste en organizar citas de 7 minutos con personas del sexo opuesto. Para participar es necesario realizar una inscripción previa que los interesados pueden hacer rellenando un formulario que cuelgan en su web o enviando un email a info@feelingvigo.es. «En el correo solo tienen que indicar cuatro datos, su nombre, edad, teléfono o email de contacto y hora seleccionada (a las 20.30 o a las 22.30 horas)». Los interesados en conocer el amor por San Valentín también se pueden inscribir llamando al 986 076 605. Participar cuesta 12 euros e incluye una consumición. Habrá varios grupos divididos en función de la edad, porque aunque el amor no la tiene, los rangos siempre ayudan, ¿o no? Victoria avanza que ya tienen bastante gente apuntada y el perfil es variado, aunque la mayoría de los participantes en la cita están entre los 30 y los 40 años. ¿Hay plan?

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FIRST DATES A LA CORUÑESA

«Si te he visto, no me acuerdo... ¿o sí?». Así se presenta a golpe de tarjeta el San Valentín para singles de entre 25 y 35 años que celebrará la noche del 14 el Fire Capitano en Matogrande. Si eres un single con ganas de sintonizar con el amor, este First Dates va por ti. El San Valentín «un poquito canalla» que organizan Javier Corrochano y Natalia García (inscríbete en la web de Ticketea) es un speed dating, una ronda de citas rápidas que tiene el reloj en hora, rosas, ponches para no quedarse seco entre cita y cita, y mesas dulce y salada para picar sin la presión, en eso al menos, de tener que elegir. «Es un picoteo que al principio, cuando conoces a alguien, no te atiborras a comer». La previsión es contar con entre 10 y 15 chicos y otras tantas chicas. Tendrán 5 minutos para conocerse. Al final, cada participante comunicará a la organizadora quién le ha gustado y, si hay reciprocidades, ella les pondrá en contacto. «Y que surja el amor...», desliza Natalia. La cita, el día 14 a las 21.30. El amor llega cuando quiere, pero tú debes ser puntual.

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