Sí, la Luna determina nuestras vidas

PERO NO COMO PIENSAS ¿Ejercerá una influencia especial la superluna del día 14? Sí y no. Debemos ser más cautos si nos acercamos al mar, pero nadie se convertirá en licántropo esa noche.

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Poetas, filósofos, cantantes y navegantes se fijaron en ella. No es de extrañar esta obsesión. Hasta la llegada de la electricidad fue el único faro que iluminaba las noches. Sin embargo, algunas teorías se pasaron de rosca. Sobre todo, las que hacen mención a la Luna llena. Una fase que el 14 de noviembre será especial. La Luna estará en perigeo, es decir, en el punto más cercano a la Tierra dada su órbita elíptica. No estuvo tan próxima desde 1948 ni volverá a estarlo hasta el 2034. Es la superluna. ¿El resultado? Ópticamente, se verá un poco más grande, un 7 % más, y un poco más brillante, un 16 % más que una luna llena normal. Pero ¿hay algo más?

Desde catástrofes naturales a un pico de violencia callejera o de la fertilidad femenina. Son algunos de los mitos que se le han atribuido. También que en Luna llena aumentan los partos. ¿La razón? El poder de atracción gravitacional llega al mismísimo torrente sanguíneo de las embarazadas desencadenando la rotura de aguas. «Si fuera así los calendarios de los hospitales materno-infantiles se regirían por las fases de la Luna y esto no sucede», apunta Borja Tosar, astrónomo. Este experto en el cosmos subraya además que en Estados Unidos los agricultores llegaron a bautizar con un nombre específico cada una de las lunas del año. En Galicia, los trabajadores del campo todavía prefieren no sembrar ni recoger la cosecha en Luna menguante. Una tarea que suelen posponer a la Luna creciente o de «fuerza». Con el inicio de un nuevo ciclo se cree que aumenta la influencia del satélite en los suelos y crece la absorción del agua en las semillas, mejorando su crecimiento. Una teoría que también se aplica a los cortes de pelo y a los tintes. «No hay ninguna evidencia clara sobre su repercusión en los cultivos», resalta Borja Tosar. De la misma forma, tampoco se encontraron estadísticas que demuestren que bajo la Luna llena se desencadenan más actos violentos. La asociación, que viene de tiempos de Aristóteles, llevó incluso a la creación de una palabra: lunático. Una locura «por intervalos», dice la RAE, como las fases lunares. El mayor vínculo que se llegó a encontrar en estudios clínicos fue la disminución de apenas unos minutos en las horas de sueño durante el plenilunio. Estas leyendas, sin embargo, deslucen el papel clave que el satélite ejerce en nuestras vidas. Estabiliza el eje de rotación de la Tierra con su fuerza gravitatoria. Además, ¿por qué las semanas duran 7 días y los meses 30? «Aunque la Luna tarda 28 días en dar una vuelta sobre sí misma, cada lunación, de Luna llena a Luna llena vista, son 30 días. Un mes exactamente. Las semanas no son más que los pasos de cuarto de luna», apunta Tosar. Hay otro fenómeno en el que la Luna es decisiva: las mareas. «Existen por ella. Suben y bajan en función de su atracción gravitacional. En superluna las subidas y bajadas serán un poco más acusadas», señala Tosar. Tampoco hay que temer catástrofes.

LA PUESTA DE SOL

Las conclusiones recientes de un grupo de sismólogos nipones sobre la relación entre Lunas llenas y seísmos solo se produjeron en fallas que ya estaban activas, es decir, el satélite no desencadenó los terremotos. Lo que sí recomienda este astrónomo es estar pendientes de la puesta de sol del 13 de noviembre, víspera de la superluna. «Cuando la Luna sale del horizonte, al estar cerca de él, genera una ilusión óptica que hace que parezca más grande de lo normal», explica. Será el momento perfecto para disfrutar de un espectáculo gratuito y recomendado para todos los públicos.

TRES CURIOSIDADES

1. EMBARAZOS

Una coincidencia, que el ciclo menstrual dure 28 días, los mismos que tarda la Luna en dar una vuelta sobre sí misma, desató infinitas teorías. Ninguna estadística probó aluvión alguno de alumbramientos en plenilunio. 

2. CORTA POR LO SANO

El pelo, las vides o las ramas superfluas. Aunque muchos agricultores creen que las recogidas y las siembras deben hacerse en luna creciente, ni la luz que refleja la Luna ni su poder de atracción van a influir en la cosecha.

3. LUNÁTICOS

Esta excusa no vale si te sales de tus casillas en superluna. Aunque el cuerpo es en buena medida líquidos, ¡si en el Mediterráneo no hay mareas con todo el agua que tiene, menos va a haber alteraciones repentinas en nuestra cabeza!

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