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Yo soy Pablo Iglesias

SI CREÍAS QUE NO TIENES UN GEMELO... estás equivocado. Nadie es único por más que lo desee. A ver quién se atreve a decirle a Pablo Iglesias que ya hay otro como él, o a Juan Pardo que tiene un doble que lo versiona. No hay que cruzar el charco para saber de Simón Bolívar ni encender la tele para ver a Ramón García. Incluso yo canto copla. Soy la otra María Vidal. 

12 de marzo de 2016. Actualizado a las 16:55 h. 1

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Tiene 37 años, es licenciado en Ciencias Políticas y en su DNI pone Pablo Iglesias. Hasta ahí los parecidos. O no. Hay quien ya le ha visto un físico similar a falta de la coleta. Él lo niega. «En el físico no me parezco en absoluto». Pero el Pablo Iglesias gallego no está enzarzado en una batalla por el futuro de España. Este está tranquilo en Tirana, la librería de Santiago que acaba de poner en marcha hace unos meses. Rodeado de libros, puede que alguno incluso del tercer Pablo Iglesias en discordia, pasa los días. Dice que hasta ahora nadie le ha confundido, como mucho alguna gracia a raíz de la popularidad que ha adquirido Pablo Manuel en los últimos años. Poco más. «A ver, tiene una relevancia muy reciente. A día de hoy ya nadie me dice nada, igual hace meses alguna coña por el nombre pero que se queda todo en un chascarrillo», apunta. 

Pero si tiramos de la manta, nuestro Pablo también ha estado ligado a la política. Fue hace tiempo, ahora ni rastro. «Es gracioso, ha desaparecido mi nombre de Google y ha aparecido el suyo», bromea este ourensano aficando en Santiago. 

Haciendo el reportaje nos hemos dado cuenta de que los dobles están en todas las esquinas, hay alguno que no ha querido dar la cara, igual por miedo a recibir una demanda por plagio, pero hemos contactado con un Gabriel García, que al menos durante unos minutos en su vida fue el doble del escritor. Además,  no podía ser de otra manera. Fue tras ganar un premio literario cuando estuvo más cerca del Nobel. Un error en la nota de prensa se lo adjudicaba a Gabriel García Márquez. Este era para el nuestro, al otro le sobran. 

Ni qué decir tiene que esta es tierra de Marta Sánchez, que poco tienen que ver con la rubia cantante. También nos hemos encontrado a Pedro Sánchez, aunque no pudo atendernos. Comprendan que está en otras cosas. 

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«Siempre me vacilan: que cuándo voy a la tele»

En este caso será el de la tele el que copió al protagonista de esta página porque Ramón García Vázquez vino al mundo antes que Ramontxu. Más allá de las bromas con el de la capa, el alcalde de Betanzos tiene pocas anécdotas. Ni le confunden al reservar en un restaurante ni cuando tiene que mostrar su carné de identidad, son sus amigos los únicos que le pican con aquello de: «Venga, que te tienes que marchar para la tele». Él prefiere no verse en una de estas, dice que necesitaría muchos liftings y maquillaje, y no se ve actuando. También tiene gemelos de apellidos, ya que dice que por las cercanías de su casa hay varios García Vázquez. «Son apellidos muy comunes, y el nombre hace tiempo lo era, ahora ya no», dice el regidor, que pese a que tiene hijos no ha seguido con la tradición. 

Se sabe «Anduriña» como nadie

Nuestro siguiente protagonista sí que ha actuado en alguna ocasión. Estuvo hasta tres semanas seguidas durante las novatadas de sus años mozos cantando Anduriña. Sí, es Juan Pardo. El otro, de tan solo 37 años. «Cuando empecé a ser consciente del nombre ya iba al colegio, él estaba en su época de declive, así que no fue tan sufrida la cosa», dice este coruñés afincado en Barcelona. Reconoce que era habitual que lo confundiesen, pero principalmente gente mayor «porque hay muchos jóvenes que no saben ni quién es». En su caso daba igual que hubiese un artista o no, era lo de menos, se iba a llamar igual que el abuelo y punto.  

La letra de Anduriña se le ha quedado marcada a fuego, y menos mal que le gustan Los Brincos, que si no menuda pesadilla. Casualidades del destino, o no, Juan Pardo II ha acabado ligado al mundo de la música, trabaja en un sello discográfico. Nunca se ha planteado dar un paso más, reconoce sus limitaciones con el canto, aunque confiesa que en círculos reducidos sí se ha arrancado. No sabemos si con Bravo por la música. 

«Lo de Simón Bolívar me sirve para romper el hielo»

Tiene tres nombres, aunque ninguno como el primero en combinación con el apellido. Simón Pedro Andrés Bolívar. No fue casualidad. Sus padres lo tenían muy pensado. Sobre todo su padre, que tiene verdadera pasión por el personaje venezolano. Nuestro Simón de momento no tiene descendencia, pero ya ha pensado que si tuviera un hijo varón se lo pondría de segundo. «A mí me gusta, pero con esto de la sonoridad invertida no sé, creo que se lo pondría, pero antes otro». Quedamos para hacer la foto que ilustra este reportaje en la calle Simón Bolívar de A Coruña, no le hace falta mirar el callejero, sabe perfectamente dónde está. «Tengo unos amigos que tuvieron un piso en esta calle y he pasado largas horas de ocio aquí, y siempre tenía la gracia de venir a mi calle». 

 El Bolívar coruñés no ha heredado el interés de su padre por el otro Simón. «Es más, te diré que nunca he leído nada de él». Él es el original de hoy en día, y gracias al otro fallecido en 1830 tendrá sus minutos de gloria. Nunca le ha traído problemas su identidad, aunque confiesa que alguna broma que otra sí le ha caído en el colegio. Nada grave. Es más, si algo le tiene que agradecer a sus progenitores es que gracias a ellos las entrevistas de trabajo son más fáciles. Por lo menos al principio. «Cuando cogen el currículo se dan cuenta de la coincidencia (que en este caso fue adrede) y siempre me hacen alguna gracia. Me sirve para romper el hielo con el que me entrevista. Hay que reconocer que tiene su toque divertido», explica. 

Pero no todos los Bolívar de su familia son originales. La rama coruñesa se mantiene fiel al Bolívar con B y V, sin embargo los de Vigo, lo han variado ligeramente y son Bolíbar. 

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