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Ricardo Gómez: «Si con 8 años no me convertí en tonto perdido fue por mis padres»

Lleva desde los 7 años metido en un plató, y a punto de cumplir los 22 siente que ha crecido sin agobios, pese a ser el «niño mimado» de «Cuéntame». «¿A quién quieres más, a Merche o a Antonio?», le preguntamos.  Ricardo contesta sin adorno. 

25 de febrero de 2016. Actualizado a las 21:03 h. 11

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Con solo 7 años entró en nuestras vidas y lo hemos visto crecer como a un hermano, a un hijo o a un nieto. A Ricardo Gómez (Madrid, 25 de febrero de 1994) es imposible no quererlo porque es, en esencia, el fiel reflejo de cada uno de nosotros gracias al papel de Carlitos (ahora Carlos) que lleva representando desde el año 2001. A punto de cumplir los 22, sueña con ver su cara en una gran pantalla de cine y no tiene temor a que llegue el final de la serie. «Se abrirá un mundo de abismos, pero también de oportunidades», asegura. Tan formal como se lo imaginan, se reconoce el  niño mimado de Cuéntame: «El único que me mantuvo a raya siempre fue Echanove», bromea. YES se rinde al heredero de los Alcántara

-Lo tuyo es casi una vida como la de  «El show de Truman». ¿Crees que has vivido más en la ficción?

-No, qué va. Para mí siempre ha sido un trabajo, una manera de divertirme desde que era muy pequeño, pero mi vida es muy diferente. No tengo esa sensación.

-¿Crecer en un plató te ha hecho ver el mundo real con otro ánimo?

-No, en todo momento fui consciente de lo que yo hacía, nunca he confundido la realidad con la ficción. 

-Pero todos los niños sueñan con ser algo de mayores. ¿Tú pudiste elegir? ¿Fantaseabas con ser otra cosa?

-A mí desde pequeño me gustó el escenario, representar a gente que no tuviera que ver conmigo, meterme en la personalidad de otros, eso me gustaba mucho. Y tuve la suerte de que a muy temprana edad pude empezar a aprender.

-Empezaste en la serie con 7 años, aunque ya habías hecho un musical, ahora desde tu perspectiva de adulto, ¿necesitas girar tu carrera? Que se te vea de otra manera. 

-No, no. No hago lo que hago con el fin de que la gente me vea de una forma u otra. Simplemente tuve la suerte de empezar pronto en la serie más longeva del país y cada vez que me monto en el coche y voy al plató intento hacer mi trabajo lo mejor que sé. Cuando estoy fuera desarrollo mis hobbies. Me gusta salir con mis amigos, ir al cine, ir al teatro, a esquiar, irme a hacer el tonto, no tiene mucho que ver lo que hago en mi vida y cuando estoy representando a Carlos. 

-He leído en una entrevista que haces el cubo de Rubik en poquísimos segundos. No sé si te picas y consigues siempre lo que te propones. 

-Bueno, digamos que esa sería la idea: conseguir todo lo que te propones. Pero no, no es así siempre. Y sí, en ese caso me propuse hacer el cubo rápido mientras rodábamos el corto Cosas de críos y mi récord fue hacerlo en 39 segundos. 

-¿Entonces cuál es tu reto hoy en día?

-A nivel profesional desde luego poder desarrollarme como actor y poder desarrollar otros personajes, otras personalidades. Tengo como reto ver mi cara en las salas de cine, espero que no tarde en llegar ese momento, desde pequeño me ha gustado mucho el cine y estoy deseando poder dar ese paso. Mi reto es poder dedicarme a esta profesión toda la vida, siempre con conciencia de lo que quiero hacer. Y a nivel personal, tener y cuidar a la gente que más quiero.

-¿Cómo llevaron tus padres que su hijo, tan pequeño, se fuera a trabajar? 

-Digamos que en mi casa se me ha educado para que entendiera que aquello era un trabajo y que no era nada especial. Si yo con 8 años no me convertí en subnormal perdido fue porque desde mi casa se trabajó mucho para naturalizar y para quitarle hierro al asunto de que estábamos haciendo la serie que veían 8 millones de personas. Luego en mi casa se ha visto el tema con mucha normalidad. Siempre se trabajó para que yo lo hiciese si estaba de acuerdo, si yo estaba contento. Nadie me ha obligado nunca.  

-Pero, claro, es que además con tu papel, todas las personas te adoran, eres el hijo y el nieto de miles de personas. ¿No te cuidaron tus padres mucho de ese bum?

-Sí, Carlitos es muy querido. Yo creo que puedo decir que mis padres me han protegido mucho, pero no me han sobreprotegido, no me han mimado de más. Piensa que en mi casa es el sitio en el que yo llegaba y a mí se me decía que no. Yo llegaba al rodaje y era el niño de todos, la labor de mi casa era marcar todo aquello y que no todo fuera que sí. 

-¿Quién te cuidaba más o te regañaba más?

-Podemos decir que el que siempre me tuvo a raya fue Echanove [risas].

-¿Se te ha escapado alguna vez llamarle mamá a Ana Duato?

-Ninguna, ninguna. 

-Y tu madre cómo llevó todos esos capítulos en que te pasaba de todo, a punto de morir. Ha tenido que sufrir muchísimo. 

-Bueno, mi madre cuando vio que me pasaban tantas cosas en aquella temporada dramática pues lo vio como algo impactante. Pero somos personas que entendemos esta profesión y sabemos que es una ficción. Nunca confundí el mundo de Cuéntame con mi mundo, y mi madre tampoco. 

-¡Tú la historia de España no te la has tenido que estudiar!

-¡Para nada! Yo en eso estoy muy contento porque he aprendido muchísimas cosas gracias a la serie. 

-La relación con Ana e Imanol es muy cercana fuera de plató. ¿Os veis con frecuencia?

-Sí, sí. Claaaro, por supuesto. Quedamos fuera, nos hemos ido de vacaciones juntos, vamos a cenar, a tomar algo, date cuenta de que yo tenía 7 años y nos queremos mucho. 

-¿Quién es el niño mimado o la niña mimada de los Alcántara?

-Yo, sin duda [risas]. He sido el más mimado de todos. 

-Tú eres quien le da unidad a la trama, quien cuenta la historia. ¿Querrías darle un final? ¿Has soñado con eso?

-Todo el mundo lo ha tenido un poco en la cabeza y se ha hecho su propio final. Los espectadores también, y ha sido objeto de muchas discusiones. En mi caso no ha sido especial, lo he pensado, pero como actor sí me gustaría que el final estuviese cargado sobre la voz del narrador, que es mi personaje en este caso.

-Te has rebelado en esas luchas de director, guionista y actor diciendo «yo no puedo con esto».

-A veces es más fácil, otras no. Y claro que intentas convencer para que cambie algo de tu papel, el plató es una continua guerra de creatividad. Todos aportamos nuestro granito, pero el director es el que tiene la visión general. Es una guerra complicada, necesaria, pero muy difícil de ganar.

-¿Qué te molesta más de Carlos?

-No hay algo que me dé mucha rabia de él, me gusta su manera de ver las cosas, de expresar su amor a los seres queridos, la dignidad que tiene con todo. 

-¿Y en qué punto te asemejas más?

-En el amor a sus amigos. 

-¿Es lo que más te alegra el día?

-Sí, me gusta mucho estar con mis amigos, sí. Me gusta cuidarlos y también es una cosa que Carlos hace muy bien. 

-Tú das una imagen de chico maduro. Dime que no estoy en lo cierto.

-[Risas] Soy una persona responsable de 21 años, pero también hago mis locuras. 

-¿La última?

-Tampoco soy un descerebrado, lo llevo todo bastante atado en el lote, si tengo que madrugar me acuesto a mi hora, pero alguna vez con Santi (el chico que hace de Josete) nos hemos ido de fiesta y al día siguiente entrábamos a grabar temprano y hemos llegado ?joder, qué sueño?, pero nos ponemos las pilas y adelante. 

-Ahí seguro que Echanove te miraba con envidia...

-[Risas], Sí, sí, Y tanto. Que no te quepa duda. Muchas veces nos vamos a tomar algo con él y nos lo pasamos muy bien. Es una gran persona. 

-Has estado rodeado de genios: Toni Leblanc, Pepe Sancho... ¿Hay alguien que te  haya marcado profundamente? ¿De quién has aprendido más?

-Imanol me enseñó y me enseña mucho, es de quien he aprendido el oficio, tanto de una manera activa como pasiva, viéndolo a él y porque me aconseja. 

-¿Temes que acabe «Cuéntame»?

-No, no tengo miedo a que acabe. Mi vida va más allá de eso. Es un error pensar que es lo único, y es más, cuando eso suceda se abrirá un abanico de abismos y de oportunidades. 

-¿Alguna vez estuviste condicionado por el cambio físico para tu papel? ¿Cruzaban los dedos para que no sufrieras una transformación gorda?

-No, creo que conmigo han tenido suerte porque he ido creciendo gradualmente, no he dado un estirón de golpe, he ido creciendo bastante poco a poco, pero no es ningún mérito  mío [risas]. Yo no me cuido mucho tampoco, ni he tenido mucho complejo, no tengo tiempo de pensar y si algo no les gusta me lo dicen.

-¿A quién le presentaste primero una novia: a Ana Duato o a Imanol Arias?

-[Risas] Bueno, digamos que los dos le dieron el visto bueno, pero por separado. Lo que no he hecho nunca es una cena formal de presentación conjunta [se ríe]. Sí que he estado con mi pareja con ellos. Pero a ninguno primero, ha sido una cosa natural. 

-Si no hubieras hecho el papel de Carlos, como adulto, ¿cuál te pedirías? ¿El de Imanol? ¿Echanove?...

-Con la edad que tengo ahora, haría de Marcelo (el chico gay), porque me gusta la manera de ver la comunidad homosexual a través de sus ojos a lo largo de los años 70 y 80. Me parece muy interesante. 

-¿Qué es lo que te ha hecho más feliz en la serie? ¿Qué te levantaba siempre una sonrisa?

-Leer un nuevo guion. Cuando te llega un nuevo guion es un momentazo.

-En tu tiempo de descanso, ¿qué te traes entre manos?

-Viajar, leer, hacer fotos, me gusta ver cine, esquiar de vez en cuando. No tengo una vida muy complicada, cocino, me gusta mucho hacer tortilla, cocinar al horno... Estoy aprendiendo.

-Has hecho algunos cortos. ¿Te sientes más cómodo en ese formato?

-No es que me sienta cómodo, es que la profesión de director me gusta mucho y la única manera viable de hacerla es a través de un cortometraje, no me voy a poner a hacer un largometraje sin hacer los pasos previos, [risas] Me gusta mucho coger la cámara y desarrollar una idea. Me gusta también esa profesión. 

-Creo que eres muy fan de Paul Newman.

-Hombre, claro, es un grande. ¿Quién no lo es? Me parece de su generación, junto con Brandon, de lo mejorcito. 

-¿Has hecho ya quiniela para los Premios Goya?

-Algo he hablado, sí, con los amigos. Pero quiniela oficial, no. A ver, a ver quién va a ganar.  Lo hago siempre en los Oscar, quedo para verlo con mis amigos y pasamos toda la noche juntos. 

-¿Carlos y Karina serán eternos buenos amigos o habrá tomate?

-Bueno, como comprenderás, esa pregunta no te la puedo contestar, porque no lo sé. Yo tengo más información que tú, exactamente diez capítulos, no hay mucho más. Lo que sí es que todo el mundo está con que tienen que ser novios, pareja, y yo tengo discusiones con fans de la serie porque yo ahí discrepo. Creo que no es necesario.

-La última: ¿a quién quieres más, a Merche o a Antonio?

-Carlos es muy de su padre. Es muy Alcántara [risas].

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