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Me has roto el Facebook, corazón

Quién quiere aspirina si hay «paracetamor». Así nos «enhumoramos» hoy: con encanto y un poco de acidez. Sin drama que no alivie una sonrisa, con wifi y mucho yo. Las «cuentistas» de moda son diferentes: dibujan su vida, juegan a crear, no pierden de vista el marcador de Instagram. «God save» a las reinas que no se evaden del mundo real

16 de enero de 2016. Actualizado a las 13:41 h. 1

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Una de las creaciones de Sara Herranz.

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Son como pintan. Y pintan las cosas más o menos como son. Han reencantado la realidad. No se ven en palabras grandes, como escritor, creador, poeta. No tienen prejuicios ni certezas. Pero sí sentido del amor y el humor. Otro sí: parten de mismas. Dibujan el día a día con tachones, comillas y paréntesis, lo cotidiano en ropa interior. Han afrontado la crisis de los 25 con el viento de las redes a favor. Dibujan cuentos pegados a lo real, consumen «paracetamor», crean «monstruas», con las piedras de la vida se hacen castillos que crecen en Instagram. Creen en lo que aman. Su éxito tiene dos contraseñas: yo y feedback.

¿Te suena «Soñar no cuesta nada, lo que cuesta es levantarse», «You're so lovely and i'm so hungry», «Eres el hombre de mi vida pero es que ahora me vienes fatal»?  

Obras son amores. Por ellas conocerás a Sara Herranz, Paula Bonet, Agustina Guerrero, Moderna de Pueblo, Lyona Alyona, Amaia Arrazola o Pedrita Parker. ¿Un masculino singular en la lista? Venga: Alfonso Casas, con sus corazones hechos añicos y recompuestos a golpe de ironía dura en Se(nti)mental.

En primera persona, siempre

 El juego, y los juegos de palabras, son una de las al menos cinco diferencias que presentan estos ciberartistas de éxito respecto a los demás. Conecta cuatro... más: lo cotidiano, Instagram, la potencia emocional, la primera persona del singular como reflejo plural. La mayoría empezaron a compartir sus creaciones entre amigos en Fotolog, Twitter o Facebook. Luego hicieron libros, y después mucho más: tazas, camisetas, bolsos, bolsas de tela, libretas, chapas, pegatinas, peluches, vinilos de pared. Su arte es un fenómeno viral a prueba de kas que ha llegado a convertirse en marca. Ahí están: pedritaparker.com («diseños con mucho amor y poca vergüenza»), www.lyona.cat o www.sara-herranz.com.

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Sara Herranz tiene 29 años.

A sus 29, Sara Herranz se ha revelado como una de las grandes promesas de la ilustración con Todo lo que nunca te dije lo guardo aquí, libro gráfico editado por Lunwerg, que contactó con ella con serias propuestas de edición viendo el tirón en Facebook. «Me dieron toda la libertad del mundo, confiaron plenamente en mí», dice esta autora con 143 k de seguidores en Instagram, más de 100.000 en Facebook y un propósito para el 2016: «Aprender a viajar en el tiempo y preguntarle a mi yo del futuro si lo estoy haciendo bien». 

Los tús del yo, el tiempo y la incertidumbre, que siempre aviva esa cosa extraña llamada amor, vibran en el mundo blanco, rojo y negro de Herranz. Ella quiere «reflejar el día a día desde una visión irónica». «Pero me pongo muy ñoña con el amor -confiesa-... Cuando me enamoro, mis amigas me dicen: ¡tía, córtate!». Tiene claro que el amor es eterno... mientras dura. Que acaba «y luego empieza otra vez. Algunas relaciones son como un bucle, te producen esa sensación en el estómago que no sabes si son mariposas... o acidez».

¿Qué le produce ardor de estómago a esta enhumorada? «Suelen gustarme los intensitos y las barbas», revela entre risas, como quien no sabe bien qué hacer con una debilidad. «Esos chicos con grandes autores de cabecera, que ves como muy profundos».

De los varios efectos del amor y el desamor saben algo sus dibujos: «Mis ilustraciones hablan en primera persona. No quiero que se sepa hasta qué punto soy yo, pero cuento experiencias personales. Me inspiro en mi vida y en la de mis amigas». Sara ha creado en la pantalla un espejo en el que se ven «esas mujeres cínicas que no han perdido la ilusión de volver a enamorarse». 

En sus minirrelatos, esta tinerfeña que estudió en Santiago Comunicación Audiovisual juega a «todo lo que  no se dice». Y advierte que las mejores y las peores cosas suceden a las 4.00 de la mañana. «Hay ahí un limbo. Cuando la mayoría duerme, siempre hay alguien haciendo algo prohibido». 

Sara Herranz ha superado con éxito la llamada crisis de los 25. «La que sufrimos una generación que a esa edad nos hemos visto cómo se venían abajo las seguridades de las que nos hablaban en casa». Y lo ha hecho con un sexto sentido, el humor. No hay pequeño gran mal que no cure el paracetamor. 

«Soy un caos con patas»

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La creadora Lyona.

Paracetamor. Este es el fármaco que patenta Lyona para los males del corazón. La ilustradora de Míster Garabato también ha hecho de su obra una marca, y encontrado en las redes la mejor plataforma laboral. Aunque para ella, a diferencia de para Sara, los 25 fueron «una segunda adolescencia, los mejores años» de su vida.  Lyona se define como «ingeniera de cuentos y poemas» a partir de una broma con un título oficial: «Me sonaba a ingeniero de caminos y puentes...».

Este «caos con patas, más una artesana que una artista», aspira a que «cada día sea una historia diferente». Su manera de crear es jugar, divertirse, empaparse del mundo que la rodea: «Trabajo a partir de mí misma, de lo que veo en la calle. A veces oigo a un niño y me digo ¡es brutal!». ¿Cómo mata los monstruos del tedio esta artista multidisciplinar que ha hecho videoclips para Love of Lesbian, Sidonie o Lori Meyers? «Si miras la realidad de manera inocente ves cosas que no veías», apunta.

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Uno de los dibujos de Lyona.

Un feedback como el que permiten las redes sociales es, también en su caso, otra de las claves: «Me motivan mucho los comentarios, para tratar de mejorar, y saber que lo que hago está llegando a alguien».

 ¿Cómo han cambiado las redes nuestras relaciones, el sentido del amor? «Hay mucha oferta, todo va muy rápido, eso hace que a veces la Red parezca un supermercado de las relaciones, pero hay cosas que no cambian», dice Lyona. Por amor ella, cien por cien emocional, ha tocado «muchas veces las estrellas» pero no se ve «como una princesita». «Quizá he sido más el príncipe azul». Punto final.

¿Piedras? ¡Toma castillo!

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La creadora Pedrita Parker.

Desde Málaga con humor, y con un cariño especial hacia Galicia que le viene de papá, la Reina Pecas envía más de un consejo que ni pintao. «Si no te gusta lo que miras ponlo todo patas arriba» o la máxima-pilar de este reinado con marca de honor: «Cuantas más piedras encuentre en mi camino más grande construiré mi castillo». Así se hizo viral este personaje en el que respira Estefi Martínez, con la que hablar en vivo es no parar de reír. Pedrita tiene un aquel con Míster Wonderful, ¿no? «Pedrita Parker es una marca más gamberrilla que anima a las chicas a que hagan lo que quieran, a que sean como son». Ella, como Sara, como Lyona, recrea pero no disfraza la realidad.

Dulce pero salá. A sus 31, defiende a capa encantada a su generación, «que ha sabido adaptarse a las circunstancias», funcionar sin esquemas heredados y apostar por la pasión, también por la que inspiran las pequeñas cosas del día a día. La suya grande, dibujar. Crear sin filtros para reírse de «Dirty Dancing, Pretty Woman... de todas esas pelis que nos han comido el tarro desde el Pleistoceno». Así arrasa en Facebook e Instagram la autora de Esa cosa (extraña) llamada amor. «La clave es hacer lo que te gusta, no tener miedo de que otros lo hagan mejor. Y pasártelo bien, porque eso se nota», dice esta versión mordaz de Peter Parker con un súper poder. QUERER.

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Una de las viñetas de Pedrita Parker.

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