Si tienes un mal día, pasa aquí la noche

FUCKUP NIGHTS Son un movimiento global que nació hace poco más de dos años en México y que ya se ha extendido a 140 ciudades. Galicia acaba de unirse a estos encuentros que reivindican a los perdedores

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En las redes sociales, cuando salimos con los amigos y, por supuesto, en una entrevista de trabajo, siempre sacamos pecho y presumimos de nuestros logros. Sin embargo la vida, la laboral incluida, está llena de derrotas. A veces son pequeñas, otras pueden suponer un desembolso económico y un bache emocional del que cuesta recuperarse. No son los momentos más alegres, pero sí podemos hallar en ellos una valiosa lección: sabemos lo que hemos hecho mal. Poniendo el acento en este último punto nacieron en el 2012 las FuckUp Nights. Algo así como unas charlas TED pero con menos pompa y, tal vez, un poco más sinceras. Los encargados de impartirlas no son otros que emprendedores que han naufragado con su empresa. 

LA NOCHE DEL JUEVES

El formato con el que arrancaron en México se mantiene casi intacto. Se celebran normalmente los jueves. En cada FuckUp Night intervienen tres personas que cuentan su experiencia. Disponen cada uno de siete minutos para hacerlo y pueden echar mano de un máximo de diez imágenes que les sirvan como apoyo. Al terminar los tres su alocución, los asistentes pueden intervenir y formularles preguntas. Es lo que se ha bautizado como el Networking, el trabajo en red. El objetivo es averiguar por qué su proyecto no funcionó y estar más prevenidos para la próxima. Aquí las dos partes aprenden. La que narra y la que escucha. Esta particular celebración del fracaso está de moda y parece ser útil porque se ha extendido por todo el mundo. El espacio de coworking Arroelo, en Pontevedra, ha importado esta terapia de grupo dentro del programa Colabora15. 

El expropietario de una casa rural, dos organizadoras de eventos y el cofundador de una escuela de vela en Combarro que «no funcionó bien», Óscar Torres, fueron los encargados de inaugurar estas charlas en Galicia. «Explicar lo que me sucedió me hizo reflexionar. Muchas veces pasamos por la vida y no nos paramos a pensar en ese punto crítico. Simplemente vamos a otra cosa. Hay vida más allá del fracaso. En mi caso, estudié publicidad y ahora estoy trabajando en márketing. No es que sea más cauto, tengo más experiencia y asumo los retos con menos miedo», argumenta Óscar. 

Como siempre, en Estados Unidos van un paso por delante. Silicon Valley está lleno de organizaciones innovadoras que tropiezan y vuelven a empezar. Aquí, todavía nos cuesta más. «Está prohibido no equivocarse. Si perdemos el temor somos más dinámicos, hay que cambiar de actitud y encuentros como este ayudan a visualizarlo», comenta África González, de Arroelo. La FuckUp Night de Pontevedra fue un éxito. A ella acudieron desempleados, funcionarios, autónomos y propietarios de pymes. 

 Dice en uno de sus post una de las cofundadoras y también directora de este movimiento, Leticia Gasca, que todo lo que sabemos sobre el fracaso es, en efecto, un fracaso. No es que se deba aplaudir y anteponer a los éxitos, sino que hay que encontrar el camino para poder encauzar lo que un día no salió según lo previsto: algo así como una destrucción creativa. Participan ponentes de todas las especialidades: ingeniería, comercio, arquitectura? que han encontrado su hueco para sincerarse delante de su audiencia y, casi más importante, consigo mismos.

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