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¿Y tú cuánta propina dejas?

¿SUFICIENTE, EXCESIVA, ESCASA O INSULTO?  Cada país es un mundo, y el arte de la propina no iba a ser menos. Mientras que en EE.UU. te pueden perseguir por la calle para reclamar su 20 %, en Japón lo hacen pero para devolverla ya que es un ultraje. ¿Y en España?


Cada maestrillo tiene su librillo. O en el caso de las propinas, cada país. Aunque puede parecer una tontería, en algunos este tema es casi asunto de Estado, con sus obligaciones y sus malas caras por saltarse una ley no escrita. En España, en cambio, en este tipo de extras jugamos en otra liga y nuestra filosofía suele ser redondear hacia arriba o no aceptar la vuelta cuando son unos céntimos. Y es que dentro de nuestras fronteras, esos eurillos de más tras la cuenta en un bar, un restaurante, un taxi, un hotel o en un crucero son, por tradición, un gesto de cortesía.

«Ha sido costumbre, pero tengo la impresión, más como ciudadana, que es algo que se está perdiendo por la crisis», explica Olga Casal, consultora y docente de Protocolo. Si bien en España se habla del 10 % de la cuenta como símbolo de agradecimiento o de recompensa por buenos servicios, lo cierto es que se trata de «algo aleatorio o discrecional». Sin embargo, las cosas cambian cuando se cruzan fronteras. «Lo que nos sorprende cuando viajamos al extranjero, es la obligatoriedad, y nos fastidia. La pregunta es, si el servicio tiene un precio, porqué tengo obligación de pagar un sobrecoste en concepto de propina», apunta. Eso sí, saber cuándo hacerlo y en qué cantidad nos ahorrará malos tragos.

Siguiendo el ejemplo España, en Holanda, Italia, Portugal, Argentina, Rusia, Turquía o Sudáfrica ?donde muchas veces será su sueldo?, es un gesto de agradecimiento que no es obligatorio pero que esperan con los brazos abiertos. Ojo, en Alemania, Hungría y Turquía, si se decide dejar propina, hay que darla en mano y nunca dejarla sobre la mesa.

En el complicado arte de dejar propina, existen, en cambio, ciertos países en los que lo tenemos fácil. Por ejemplo, en Estados Unidos y Canadá no hay duda: hay que dejarla sí o sí, ya que significa parte del sueldo. Aunque a veces ya se indica en la cuenta, los extras suelen estar entre el 10 y el 20 % del total de la cuenta. E igual en la República Checa ?entre el 5 y el 15 %? e India ?del 10 %?.

Después está el caso de Reino Unido o Francia. En ambos suele estar ya incluida en el «service included», aunque se puede o anular ?con lo que ello implica? o ampliar entre un 10 o un 15 %. En México van más allá ya que, aunque no es obligatorio ?incluso su ley de protección al consumidor lo ampara?, su ausencia está considerada de muy mal gusto.

En la otra cara de la moneda, aquellos países en las que la mera posibilidad de abonar un extra es un auténtico sacrilegio. En Japón es un insulto, en China lo entienden como una infravaloración del trabajo y en Paraguay lo consideran un soborno. En Singapur, tradicionalmente, este gesto ha estado prohibido por ley. 

En otros, no es que esté bien o mal visto, sino que no la esperan ya que no la necesitan. En Grecia, Islandia, Dinamarca, Finlandia o Indonesia suelen incluir la propina en la cuenta. En Australia, Nueva Zelanda o Suiza, sus sueldos son tan elevados que no es preciso. En Suiza, por ejemplo, ganan 30 euros a la hora. Eso sí, nadie se ofende si se les quiere gratificar algo más.

El tema, al final del día, para todos aquellos que viajan, de vacaciones o más a menudo por trabajo, no es un asunto baladí. Por esta razón, en los tiempos del móvil para todo, ya existen aplicaciones para evitar situaciones embarazosas. Y que la propina sea lo de menos.

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