El tráfico vigués emite 600.000 toneladas de CO2 al año

Los aviones que operan en Peinador añaden otras 179.000 toneladas

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Amigos da terra vigo@tierra.org 19/06/2017 13:20 h

La imagen curiosa la vimos hace unas semanas con ese oso polar en plena playa de Samil. Se trataba de celebrar por anticipado el día del medio ambiente y de paso anunciar una exposición sobre el cambio climático que el Concello instala (incomprensiblemente) en el zoo. Si podemos evitarlo procuramos no visitar Vigozoo ni queremos figurar en las estadísticas como visitantes del mismo por ir a ver una exposición sobre cambio climático, pero fieles a nuestra vocación de servicio nos gustaría proponer algunos contenidos didácticos para dicha exposición, por si la concejala responsable quisiera tenerlos en cuenta.

Sin duda nuestra exposición tendría como protagonistas a los medios de transporte, y ya puestos a darle volumen podríamos empezar por colocar la rueda de un coche alrededor de la cual escribir una cifra importante: 600.000, pues esas son las toneladas de CO2 que emite anualmente el tráfico en la ciudad de Vigo. Seguro que a poco que busquemos podemos encontrar alguien que nos ceda la hélice de un avión, de la que podríamos colgar un tarjetón con otra cifra: 179.000 toneladas emitidas por los aviones de Peinador, que no serían las totales sino calculando solamente el CO2 que sueltan en sus vuelos y maniobras sobre el término municipal. Y como olvidar marítima a nuestros queridos barcos y barquitos. No me digan que no sería bonito poner un ancla con su correspondiente cadena, concretamente con 58.000 eslabones, uno por cada tonelada anual que emite el tráfico portuario estrictamente en la parte marítima que nos corresponde en el entorno de la Ría.

Otro bonito elemento interpretativo podría ser un contenedor de basura, para ayudarnos a saber que la incineración de los residuos de Vigo emite a la atmósfera 85.000 toneladas anuales de gases de invernadero. Si quieren añadir un tren y sumar las 3.600 toneladas derivadas del tráfico ferroviario también se puede. A estas alturas quizás nos apetezca tomar un piscolabis. En la cafetería y bocatería cercana podemos instalar un anexo a nuestra exposición climática, para no olvidar los 5.600 kilómetros de media que recorren para llegar a Vigo muchos de nuestros alimentos más comunes y sus equivalentes 1.185 toneladas de CO2 por vigués y año emitidas solamente en su transporte (si añadimos su producción es mucho peor).

Como no todo van a ser malas noticias nuestra exposición podría finalizar con un enorme póster del simpático dinoseto, pues ya que se utiliza para todo siempre es bienvenido para recordarnos que al menos 23.000 toneladas de gases son mitigadas por la vegetación viguesa, pobre balance, pero algo es algo. Faltan más datos, pero tampoco vamos a agobiar a los visitantes. Como habrán visto en nuestra exposición prima la imaginación sobre el gasto, como dice el maestro Sam Ham aplicamos el principio de mostrar grandes ideas con presupuestos pequeños, por eso, ya que se hizo la inversión en los iglús y el muñeco del oso polar (que tratándose del zoo esperemos que no se les ocurra la idea de traer uno de verdad), podemos reutilizarlos. Si añadimos al conjunto una gran foto de la concejala de medio ambiente en una de sus expediciones polares, la última por ejemplo, solo nos falta pintar en uno de los iglús que cualquier denuncia sobre un problema será estéril si no va acompañada de una invitación a la acción para resolverlo.

Como idea final: deberíamos empezar a pensar un poquito menos en los polos, donde llegan los efectos del cambio climático, y preocuparnos más por actuar aquí mismo, en Vigo sin ir más lejos, que es donde nacen las causas del problema. Dicho de otra forma, que tampoco hace falta ir al zoo para ver una exposición sobre cambio climático teniéndola gratis delante de casa.

Pero toda exposición que se precie va acompañada de su correspondiente catálogo. En esto tenemos una buena noticia: nuestro catálogo ya está editado en libro y en formato digital. Se titula, como podría titularse nuestra exposición Análise da contribución do municipio de Vigo ó cambio climático. Lo editó como una de sus actuaciones de oficio la ofician del Valedor do Cidadán y acaba de cumplir diez años. Ninguno de sus indicadores analizados mejoró una década después.

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