«Ayudamos a que los universitarios novatos no se sientan desplazados»

El programa de mentores logra mejorar los resultados académicos de los estudiantes

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vigo / la voz 09/06/2017 05:00 h

Es el creador e impulsor del programa MEET-Uvigo de la Universidad de Vigo para hacer la vida más fácil a los nuevos alumnos a través de los estudiantes veteranos convertidos en mentores. A Artemio Mojón, profesor de Estadística de la Escuela de Telecomunicación, le rondaba la idea en la cabeza y no paró hasta ponerla en marcha.

-¿Cómo surgió?

-Me hice cargo del plan de gestión tutorial de la escuela y al poco tiempo apareció un curso de la cátedra Bancaja sobre competencias transversales. Fui y me quedé con los ojos muy abiertos. Tuve claro qué era lo que necesitábamos. En septiembre de ese año nos organizamos ya para empezar.

-¿Qué intenta el programa MEET-Uvigo?

-Ayudar a que los alumnos novatos no se sientan desplazados cuando llegan a la Universidad, en este caso a Teleco, aunque ya nos han seguido otros centros. Hay gente que se queda en su entorno, pero otra, igual viene de Ribadeo. Llega y se encuentra en un piso o residencia y no todo el mundo lo asimila igual de bien. Luego está la dureza de la carrera, los resultados académicos.

-¿Qué temas abarca?

-Son grandes bloques. Uno de ellos es de competencias intrapersonales, en el que se tratan aspectos como autoconocimiento, gestión del tiempo e inteligencia emocional. Otro es de competencias interpersonales y abarca liderazgo, trabajo en equipo, negociación... También hay uno dedicado a la mentoría. No solo sirve para los novatos. Para los mentores todo es nuevo. Ponerlos a pensar en esas cosas es toda una novedad.

-¿Influye en los resultados académicos?

-En los primeros tres años (el cuarto está terminando) se observa una relación evidente entre la participación en el programa y los resultados académicos. Aprueba más gente. Se puede decir que no es una relación causa-efecto en sentido estricto, pero no encontramos otro factor. Es cierto que los mejores alumnos participan más, pero no solo eso explica el resultado.

-¿Cómo funciona el programa?

-En la actualidad somos más de una veintena de profesores voluntarios formados por expertos. A su vez nosotros formamos a 47 alumnos veteranos de los últimos cursos para que se conviertan en mentores de los novatos. Lo habitual es que cada año cambien los mentores, aunque alguno ha repetido. Los primeros años su formación se la daba gente externa, especialistas del coaching, pero repetir esto cada curso salía muy caro y este año por primera vez seremos autosuficientes y lo daremos gente de la casa formados una sola vez por expertos.

-¿Están satisfechos con los resultados?

-Sí. El más obvio es una mejora en la asistencia abrumadora. Tenemos ocho reuniones por curso. Empiezan un 80 % y llegamos al final con el 60 % de participación. Otro indicador son las encuestas de satisfacción a mentores y alumnos. De cero a diez nos dan una media por encima de ocho. De 400 novatos solo tres dijeron que no lo recomendarían. Muchas veces establecen relaciones entre ellos y en ocasiones también con los mentores. El grado de satisfacción es muy elevado.

-¿Qué hay que hacer para ser mentor?

-Hay que solicitarlo. Después, tres personas independientes hacen una selección sin ver los nombres. Todos los años lo hacemos. Tenemos muchos más voluntarios de los que podemos formar. Te dicen que quieren hacerlo para devolver el favor. Se sienten orgullosos.

-¿Cuántos centros cuentan con este programa?

-En la actualidad ya se ha extendido a otros tres: Filología y Traducción, Minas y Energía, y Química, pero ya hay otros interesados. Ojalá estuviera en todos los centros. La idea es poder ir creciendo, pero habría que hacerlo de forma ordenada de acuerdo al número de formadores, porque si no, igual nos desborda. Además, dependemos también de la capacidad, no vale un aula convencional y esto también limita.

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