Vigo se queda como única urbe gallega que da la espalda al bus metropolitano

Pontevedra, donde no hay transporte municipal, habilita fondos para sumarse

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Vigo / La Voz 25/04/2017 05:00 h

El transporte metropolitano funciona desde hace un lustro sin problemas en las cuatro ciudades del norte (A Coruña, Santiago, Lugo y Ferrol), ya existe un acuerdo para ponerlo en marcha en Ourense y ahora también lo va a hacer en Pontevedra. La ciudad del Lérez, que carece del servicio de bus urbano, y la Xunta han puesto fin a más de una década de desencuentros. El gobierno local ha aprobado en el pleno una partida de 205.000 euros para adherirse al proyecto que permitirá a los vecinos de toda la comarca disfrutar de descuentos.

La piedra en el zapato del transporte metropolitano sigue llamándose Vigo. En la mayor ciudad de Galicia, y la que tiene el transporte urbano más complejo, denso y costoso, el pacto entre el Ayuntamiento y al Xunta se ha devenido imposible y todo indica que, durante un tiempo, no será factible.

Durante varios años lo negociaron dos conselleiros de Infraestruturas (la actual y su antecesor) con el alcalde vigués, quien ha mantenido en todo momento las riendas de los contactos, sin que haya sido posible encontrar una vía de encuentro.

El proceso pareció encarrilarse el 6 de julio del año pasado, cuando Caballero y Feijoo suscribieron un convenio que ahora mismo es papel mojado. De dicho texto, cada parte hace una interpretación muy distinta. El PP, los concellos que gobierna (6 de los 14 del área metropolitana viguesa) y la Xunta defienden que el documento equipara a los vecinos de los trece municipios colindantes con los de Vigo. Gracias a ello, mantienen, estas 150.000 personas, en cifras redondas, podrían utilizar los buses de Vitrasa con la tarjeta metropolitana con los descuentos que ofrece el Concello a los residentes en Vigo. Sin embargo, Caballero y su gobierno (al que respaldan siete municipios con alcaldes de izquierdas) lo rechaza de plano. Afirman que solo tienen derecho a un transbordo a la llegada y otro al irse si llegan en buses interurbanos.

El trasfondo de esta discrepancia es en apariencia económico, aunque se enmarca en la permanente tensión entre el gobierno municipal de Vigo y la Xunta. La tesis autonómica le costaría a la ciudad una elevada cantidad económica que nadie ha concretado, muy por encima de los 250.000 euros que Vigo esta dispuesta a invertir anualmente en el proyecto. Caballero se niega y ha preferido enterrar un proyecto integrador como el Área Metropolitana, arrastrado por el transporte, a ceder. La Xunta tampoco ha aceptado negociar, aduciendo que el transporte metropolitano es un proyecto gallego y que Vigo no puede imponer unilateralmente un cambio. De aceptar, explican en la consellería, el sistema quedaría herido de muerte. Ante ello, el resultado es que el transporte metropolitano funciona cojo sin Vigo, el municipio crucial. Siguen los doce ayuntamientos restantes más Gondomar, que se quiere sumar.

Tras este fiasco no habrá solución. Al menos hasta después de las municipales del 2019. Tampoco para el Área Metropolitana.

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