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«Tenemos a 6 embarazadas con VIH»

Cada gestación tiene algo mágico que devuelve la esperanza a las familias, también cuando el sida asoma. En Vigo llevan 20 años sin que nazca ningún niño infectado


No hay que asustarse por reconocer algunas evidencias: no es lo mismo el sida en los hombres que en las mujeres. El sexo condiciona. «Hay circunstancias de la composición corporal, hormonas, etcétera, que hacen que pueda darse un comportamiento diferente ante los fármacos, no tanto en eficacia como en toxicidad», explica la internista Celia Miralles, que lleva tratando pacientes con VIH en el Complejo Hospitalario Universitario de Vigo desde que apareció ese virus, en los años 80.

El perfil del paciente de ahora es diferente que entonces. La mayoría son hombres homosexuales que mantienen relaciones sin protección. Por tanto, la mayoría de los pacientes son varones. Pero sigue habiendo muchas mujeres. Aunque los nuevos tratamientos consiguen que ya muera poca gente de sida, tienen un problema: como la mayoría de los nuevos pacientes son hombres, apenas hay ensayos clínicos con hembras. Algo menos del 25 % de los enfermos son mujeres, pero en las pruebas de medicamentos no llegan al 12 %.

«Hay ensayos en los que ya hay un cupo obligado de pacientes, nosotros estamos participando en uno», dice Miralles, que participó recientemente en un encuentro de la farmacéutica MSD en Madrid con expertos de toda España. Solo existe un medicamento en el mercado que marque una dosis diferente para los hombres y para las mujeres. Hay todo un campo por investigar ahí delante.

Porque el sexo condiciona. Ahí va una obviedad: las mujeres pueden quedarse embarazadas. También las mujeres con VIH. «Ahora tenemos seis pacientes embarazadas en nuestra unidad», explica Celia Miralles. Y eso es un motivo de alegría. «Lo que esperas hoy en un recién nacido es que sea precioso, hermoso y sano», sonríe. Sobre todo sano, porque los otros dos adjetivos son congénitos en todos los recién nacidos.

En los últimos veinte años, en el Chuvi no ha nacido ningún niño infectado por el temido virus de la inmunodeficiencia humana. Es algo en lo que los internistas vienen trabajando de manera regular con los ginecólogos. «Cuando la carga viral es muy baja, indetectable, no se transmite el virus ni a la pareja ni al bebé». Las palabras de la experta parecen una explicación sencilla, pero se trata de un problema complejo. Para empezar porque el diagnóstico sigue siendo todavía motivo de estigma social. Para seguir, porque hay parejas mixtas, en las que solo un miembro tiene la enfermedad; incluso algunas en las que uno la padece y el otro no lo sabe. Y para rematar, porque cuando se piensa en un hijo entra un tercero en juego, y un tercero muy vulnerable. Pero se ha demostrado en ensayos clínicos que, con una situación muy controlada -y siempre en una pareja cerrada, y siempre si no hay otras enfermedades venéreas, y...-, se pueden mantener relaciones sexuales sin riesgo de contagio.

Así que se da una casuística florida: algunos que nacen por embarazo natural, otros por reproducción asistida con semen de donante, otros por fecundación in vitro con esperma de la pareja... Da igual. «Que nazcan niños es una señal de esperanza», dice Celia Miralles. Y, hablando de una enfermedad con 150.000 personas infectadas en España y de la que se calcula que el 30 % no saben que son portadores del VIH, la esperanza nunca sobra.

Los ensayos clínicos de nuevos fármacos contra el sida apenas incluyen mujeres

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