«La Panificadora puede considerarse la auténtica catedral civil de la ciudad»

Satisfecho con el proyecto elegido, cree necesaria una conexión peatonal con Camelias


vigo / la voz

Noviembre del 2008, la asociación Outo Vigo é Posible (OVEP) inicia una campaña para salvar la Panificadora. Marzo del 2017, se da a conocer el ganador del concurso convocado por el Concello para recuperar la antigua fábrica y transformarla en un centro sociocultural. Se elimina así la opción de construir viviendas y se garantiza su pervivencia. Matías Movilla, abogado y directivo de OVEP, estaba presente en la Alcaldía en el momento de dar a conocer el fallo del jurado.

-¿Alguna vez imaginó que llegaría un día como el del martes?

-Realmente, sí.

-Lo dice muy seguro.

-En estos años hubo un punto de inflexión una vez que OVEP tomó la iniciativa de intentar salvar la Panificadora. Sabíamos que iba a ser difícil. La clave estaba en el Concello y después logramos implicar a Zona Franca.

-¿Ha tardado mucho o es el tiempo esperable en un proceso de este tipo?

-Podría haber tardado menos, pero la crisis económica ha influido. Ahora... ya está, aunque tampoco podemos echar las campanas al vuelo, pero sin duda hemos llegado a un punto de no retorno. Se ha garantizado el reconocimiento de su utilidad pública y hay dinero consignado. Falta pedirle al PP que consigne dinero en los Presupuestos Generales del Estado para la biblioteca estatal.

-Para quien lo ignore, ¿por qué debe conservarse la Panificadora?

-Hay muchas razones. Es el primer edificio de Galicia construido con hormigón armado y tiene un valor arquitectónico propio. Representa el inicio de la industrialización en Galicia. Los promotores fueron a Alemania y, aprovechando la hiperinflación, lograron la maquinaria a buen precio.

-Se le ve puesto en el tema...

-Son muchos años de estudio y de lucha para salvar lo que hoy podría considerarse la catedral civil de la ciudad, una denominación que me gusta utilizar. Es un edificio emblemático, en un posicionamiento privilegiado, en el centro-centrísimo de la ciudad, con vistas excelentes.

-Imagino que no es un caso único de arquitectura industrial recuperada después para usos ciudadanos.

-Todos los países de nuestro entorno ha reutilizado antiguos contenedores industriales para nuevos usos urbanos.

-¿Qué opina del proyecto?

-Nos ha gustado, aunque no conocemos los demás. Recoge muchos aspectos que la asociación apoya (uso público, actividades culturales, investigación gastronómica), aunque los usos pueden cambiar con los años, lo importante es el contenedor. Y la limpieza que hace en los edificios y de sus dos calles internas, que la mayoría de los vigueses desconoce que existen. Permite dar luz a la arquitectura industrial.

-¿Piensa que abarca mucho el proyecto, biblioteca estatal, silos, muchas actividades...?

-Tiene justamente lo que necesita para hacerlo sostenible ya que deja en un 65 % la edificación existente, y eso de entrada es un ahorro importante.

-El alcalde cifra en seis años el tiempo necesario para concluir el proyecto. ¿Lo ve realista?

-Sí, aunque podrían ser menos si se asume como proyecto de ciudad, como debería ser. ¿Dice seis años? En ese caso se inauguraría en el 2023, justo cien años después del inicio de la construcción de la Panificadora. Una fecha perfecta, sin duda.

-¿La inversión necesaria puede asumirla la ciudad?

-Desde luego que sí, y tampoco es tan caro. Siguiendo el modelo del Matadero en Madrid, que puede ser un ejemplo, interviniendo lo menos posible.

-¿De entrada, echan de menos algo en el proyecto ganador?

-Quizás la accesibilidad. No queda clara la movilidad del Paseo de Alfonso a la Praza do Rei, fundamental para evitar dar un rodeo. Además, creo que iba en alguna propuesta la conexión con Camelias.

-Una solución de la que siempre se habló.

-El arquitecto ha declarado que preferían mantener la limpieza del edificio, pero podría valorarse ya que es una conexión muy importante. Además, la Panificadora está llena de pasarelas, no iba a romper el entorno y es preciso coserla al sitio donde está.

-Hubo proyectos en el pasado para construir viviendas en la Panificadora y, si acaso, salvar los silos. ¿Qué impidió que se ejecutaran?

-Creo que la avaricia.

-Caramba.

-Estamos hablando de finales de los noventa y principios de siglo. Se firmó un convenio que nunca fue ratificado. Se produjeron ventas del terreno y cada vez el nuevo adquirente pagaba cantidades más desorbitadas. Eso hacía el proyecto cada vez más inviable y necesitado de construir más viviendas y más caras para que fuera rentable. Y en esas, sin que se hubiera materializado, llegó la crisis

-Por lo que dice, sin el pinchazo de la burbuja inmobiliaria quizás no existíríaa la Panificadora.

-Probablemente.

 

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