La procesionaria en su fase más dañina adelanta su llegada por el cálido otoño

El insecto que anida en los pinos produce reacciones alérgicas y necrosis si se toca


vigo / la voz

Cada año, desde hace más de un lustro, aparece un poco antes. La procesionaria del pino, una plaga provocada por un agresivo insecto que en su fase larvaria, al bajar de los árboles, puede producir graves lesiones si entra en contacto con la piel, ya ha iniciado las incursiones a tierra.

La Estación Fitopatolóxica do Areeiro, en Pontevedra, ha lanzado el primer aviso al detectar que en algunos lugares de la provincia ya se están iniciado las procesiones de enterramiento de las orugas de Thaumetopoea pityocampa. Según explican en la circular preventiva, estas procesiones se producen cuando las orugas han alcanzado su madurez y las temperaturas son suaves, para lo cual abandonan los bolsones, descienden por el tronco y se entierran en el suelo. «El hecho de que estén dando comienzo ya en enero supone un adelanto de un mes frente a la fecha más temprana que habíamos registrado hasta ahora [año 2010] y de más de dos meses frente a lo que es habitual en nuestra zona», explican.

El ingeniero de Montes Pedro Mansilla, jefe de servicio de la entidad científica provincial, añade que el ciclo puede variar y en este caso no cabe duda de que se debe a la calidez de este invierno. «Normalmente en este período se quedan encerradas dentro del bolsón y no salen hasta el último, que sería a finales de febrero o principios de marzo, para alimentarse. Ahora comen mucho para aguantar la fase de honda transformación que se produce durante la metamorfosis». El experto advierte que es en esta fase cuando los pelos urticantes con los que se protegen son peligrosos. «En jardines, espacios de recreo o colegios donde tengan pinos es un riesgo importante y hay que estar alerta», subraya. Niños y perros son las víctimas propiciatorias más habituales de la procesionaria, ya que las reacciones alérgicas se producen por contacto, al tocar el gusano o algo que haya estado en contacto con él, como palos o piñas. Las redes sociales son el sistema de alerta más efectivo para ponerse en modo alarma. En grupos de padres y de ciudadanos con mascotas han empezado los avisos. En Vigo, el monte O Castro es una de las zonas verdes especialmente sensibles por la presencia de numerosos pinos. La tienda de animales Espetciales se encuentra a los pies del monte y avisan a navegantes con fotos tomadas hace unas horas. Rodrigo, uno de los gestores del establecimiento, es paseante habitual y cazó con su cámara las orugas en procesión.

Por otra parte, el servicio de Parques y Jardines ha colocado aros plásticos alrededor de los troncos. Es uno de los métodos más efectivos para evitar que la columna de orugas llegue al suelo y lo aplican también en el pinar de la playa de Samil. 

Con drones

Pero hay otros sistemas. El Concello de Vigo lleva años luchando contra la plaga para reducir su población y la Estación Fitopatolóxica do Areeiro testó el año pasado en el monte O Castro, junto a la empresa Aeromedia, otro sistema que se sirve de las nuevas tecnologías, como los drones. Los aparatos llevan adosado un depósito muy pequeño donde se coloca el tratamiento plaguicida, con una boquilla capaz de fraccionar el líquido en partículas muy finas.

Tras las pruebas, Pedro Mansilla indicaba que fueron un éxito. La tecnología existe desde los años 80 pero el dron, que usan en otros casos, como en viñedos, ofrece la posibilidad de subirla a la altura necesaria, situarla y aplicarla en un punto exacto.

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