«Vivir en Vigo era mi sueño desde hacía mucho tiempo»

Mari Hashimoto llegó a Cádiz hace más de 20 años. Lleva cuatro en Vigo y recoge en un libro recetas de Japón y su experiencia en la ciudad


vigo / la voz

Mari Hashimoto nació cerca de Osaka. Llegó a España hace más de 20 años y lleva cuatro en Vigo, donde es la clases de japonés en la Escuela Oficial de Idiomas, que celebra una semana dedicada a su país y hasta mañana alberga actividades relacionadas con su cultura. Pero a Mari le apasiona también la cultura gallega y ha volcado en su libro Iwashi, editado por Cumio e ilustrado por María Jesús Pirallo, su experiencia y recuerdos. En su primera obra hay también recetas de cocina japonesa y toques de humor: «Mi vecina piensa que en Japón se habla en chino, aún sabiendo que yo enseño japonés. Cada vez que nos encontramos en el ascensor me dice ?ni hao?, luego se disculpa diciendo que es la única palabra que sabe en chino (yo también) y empieza a hablar en gallego. Calculo que entendemos más o menos el 10 % de lo que hablamos. Deduzco, por lo que me comentó la última vez, que piensa que me encanta comer perro e insectos fritos».

-¿Por qué se trasladó a Vigo?

-Fue por motivos laborales. Yo trabajaba en la Universidad de Cádiz, pero me surgió la oportunidad de trabajar en la Escuela de Idiomas. Ya conocía Vigo, me gustaba mucho y tenía ganas de vivir aquí, así que me vine. Para mí, poder estar aquí es un sueño. Ya lo había intentado antes pero en aquella ocasión no pudo ser por diversas circunstancias.

-¿Cómo resultó finalmente el cambio?

-Cuando llegué no entendía nada, porque yo hablo español con acento andaluz-japonés y muy rápido. Lo aprendí en Cádiz, donde viví 20 años. Me fui allí de joven porque me encantaba España y el idioma. Elegí Cádiz para aprenderlo, que quizás no es muy propio, pero me lo pasé muy bien.

-¿Ya se quedó allí?

-No. Conocí a un español, volví con él a Japón, nos casamos, trabajamos allí siete años y luego decidimos regresar a España con nuestros dos hijos. De mi marido me divorcié hace unos años.

-¿Echa de menos su país?

-No. Estoy súper contenta aquí. Espero que Galicia sea mi última tierra. Galicia se parece mucho a Japón, en el clima, el paisaje y la gente es muy educada. Estoy muy a gusto. El año pasado se vino a vivir aquí mi hija, que creció en Cádiz. Al principio decía: ¡Qué sitio más feo, llueve todos los días ! Yo no me podía imaginar que hubiese alguien a quien no le gustase Vigo ¡y encima mi hija! Pero al final se ha adaptado y quiere quedarse.

-¿El carácter gallego le recuerda al japonés?

-Si lo comparo con el de los andaluces, sí (risas). Los japoneses somos muy serios y puntuales, mantenemos mucho respeto entre nosotros y siempre pensamos en el grupo, no en el individuo.

-¿A usted no le gustaba tanta seriedad?

-La seriedad, sí. Y la cultura es preciosa, pero vivir en Japón es muy estresante. Mucho trabajo, mucho estudio, siempre detrás de una meta... Es una vida en la que no tienes tiempo para disfrutar. Si para los españoles el refrán «El tiempo es oro» significa que no hay que perder la oportunidad de disfrutarlo, para los japoneses quiere decir que hay que aprovechar el tiempo trabajando.

-¿Mari es un nombre japonés?

-Sí. Mucha gente me pregunta cuál es mi nombre verdadero pensando que me puse este en España. Pero Mari no solo es un nombre japonés sino que es muy común. Significa verdad. Y yo venga a decir la verdad y nadie me cree (risas).

-¿Qué es lo que le atrapa de Vigo?

-El paisaje, que en realidad es lo que echo de menos de Japón. La comida japonesa la puedo comprar pero este paisaje tan bello no es fácil de encontrar. Me gusta la vegetación, las montañas no muy altas, los árboles de hoja caduca y la lluvia.

-¿La lluvia?

-Me encanta y en Andalucía llueve tres veces al año. En japonés hay muchas palabras para referirse a la lluvia, como en Galicia

-¿Cómo surgió la idea de hacer el libro?

-Es algo que siempre quise hacer. Cuento anécdotas que me han pasado, leyendas tradicionales del Japón y añado más de 30 recetas. Me gusta cocinar y ya en Cádiz daba cursos de cocina. Es un tipo de cocina muy fácil de hacer porque es sencilla y su calidad se basa en los ingredientes. Pero también me gusta la comida española.

-¿Ha notado un crecimiento del interés de los vigueses por el idioma japonés?

-Sí, siempre ha ido aumentando desde que yo llegué. Había 90 y ahora 256.

-¿Se puede aprender rápido?

-Para los españoles es fácil de pronunciar porque la fonética es parecida. Lo difícil es aprender a escribirlo, pero para defenderse un poco es sencillo.

-¿Qué significa el título de su libro, Iwashi?

-Significa sardina. Se lo puse por una historia sobre la escritora Murasaki Shikibu. Pertenecía a la nobleza y le encantaba comer sardinas, pero en aquella época los aristócratas lo consideraban un pescado de clase baja y su marido al criticaba. Ella lo defendió escribiendo una poesía en la que decía que era algo bueno y que las cosas buenas, son buenas para todo el mundo.

Carácter. A pesar de que adora el carácter español, Mari Hashimoto no olvida el espíritu japonés, que le recuerda que «hay que sacrificar el presente para obtener un buen resultado en el futuro».

Formación. Durante sus años en Cádiz se esforzó por lograr sus objetivos y a la diplomatura en Literatura que traía de Japón añadió la licenciatura de Filosofía, pero también aprendió «que hay otra manera de vivir».

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