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2.800 gatos callejeros malviven en Vigo

La protectora privada más grande de la ciudad carece de medios para darles cobijo

vigo / la voz, 28 de enero de 2016. Actualizado a las 09:21 h. 4

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Desde hace tres años Proyecto Gato se ubica en una nave de Coia, aunque su idea es trasladarse a otro municipio del entorno.

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La protectora de Vigo Proyecto Gato lanza un SOS a la ciudadanía para que colabore en el mantenimiento y control de estos animales. Atendiendo a la cantidad de colonias, calcula que en el término municipal existen en torno a 2.800 gatos callejeros. Solo en el casco urbano estima que existen en torno a medio centenar de colonias.

Para Fátima Lago, una de las voluntarias de la organización, lo más grave es que la cifra aumenta día a día, sobre todo en las parroquias, donde «es una locura». Los gatos son abandonados sin castrar, lo que hace que se reproduzcan a pasos agigantados y que malvivan por las calles.

Proyecto Gato se ve incapaz de controlar la situación, máxime cuando se encuentra en un momento delicado desde el punto de vista económico. Además, estima que no sería una solución factible agruparlos a todos en un refugio, porque, pese a tener acogida y alimento, no viven en libertad.

La intención de trasladarse a otro municipio para pagar menos de alquiler que en Vigo se ha ido al traste, al menos de momento.

En Nigrán, donde pensaba instalarse en un principio, surgieron problemas con Patrimonio, y en Gondomar se encontró con unas mámoas y problemas del plan general. «Estamos como al principio, pagamos 575 euros por la nave de Coia y no sacamos para ello. Nos ayudan los socios y las pequeñas empresas, sobre todo los comercios. Lo que tenemos se nos va en el mantenimiento de los animales y en el veterinario», asegura.

En la actualidad la organización cuenta con 330 socios, cifra que ha ido cayendo en los últimos años debido a la crisis económica. Eso, pese a la cuota mínima de 4 euros al mes, que se cobra con carácter trimestral. A partir de esa cantidad, cada cual puede colaborar con lo que quiera. «Antes superábamos los cuatrocientos socios, pero hubo gente que se quedó en paro y que tuvo que dejar de pagar», apunta Lago. Su intención es lanzar ahora una campaña para captar nuevos socios y poder aguantar hasta que se solucione el problema de la ubicación. Entretanto permanece paralizada la financiación que una empresa holandesa le había comprometido para la construcción de un nuevo refugio.

Para Proyecto Gato, la solución a la superpoblación existente en Vigo no estriba en retirar las colonias de las calles, como se ha hecho en algunos caos, sino en esterilizar a los animales.

Facilita el alimento de los animales a las personas sin medios para que los tengan en casa

Para evitar la saturación del refugio de Coia, Proyecto Gato facilita alimentos a las personas que carecen de medios a fin de que puedan mantener a los animales en casa. «Ayer vino una estudiante que había encontrado un gato y no podía mantenerlo. Le dijimos que nos hacíamos cargo, pero que lo mantuviera en su casa», explica Fátima Lago. En esta misma situación están en torno a medio centenar de felinos, lo que permite descongestionar un poco el refugio, aunque suponga igualmente gasto.

En la actualidad, la protectora acoge en el recinto en torno a doscientos gatos, casi un centenar menos que hace tres años, cuando se instalaron en este refugio. Además de las casas de acogida, en las que viven en torno a cincuenta, algunos se han muerto y otros han sido adoptados.

«En Navidades tuvimos muchísimas llamadas interesándose por adoptar, pero dijimos que no a mucha gente, porque no vale regalarlo para después dejarlo caer por la ventana o morir de cualquier otra forma», añade Lago.

A veces los abandonos son por irresponsabilidad, pero en otras ocasiones son involuntarios, por fallecimiento del dueño. En cualquier caso, en opinión de la voluntaria, siempre es mejor dirigirse a la protectora que deshacerse del animal en la calle por diversos motivos, como el nacimiento de un bebé, alergias y falta de recursos económicos, casos más frecuentes a los que se tienen que enfrentar. Otro de los motivos más repetidos es que nadie en el hogar quiera hacerse cargo del animal. En este caso, el gato suele proceder del regalo a un menor.

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