Mouriño marca el paso a Caballero

Conflicto institucional El alcalde lleva nueve meses evitando la confrontación y no desea llegar a las elecciones sin resolver el problema de Balaídos. La próxima semana le hará una nueva oferta al Celta

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vigo / la voz

Carlos Mouriño da pasos hacia Mos y Abel Caballero responde anunciando que la próxima semana le presentará una propuesta al presidente del Celta sobre la concesión de Balaídos. Desde que Mouriño lanzó el órdago de comprar el estadio vigués para quedarse, el máximo accionista no solo ha mantenido su hoja de ruta, sino que ha marcado los tiempos y se ha ido acercando a Mos. Durante estos nueve meses el alcalde de Vigo ha mantenido la mesura en sus comentarios, y aunque amenazó con sacar la artillería al final de la temporada, 40 días después no se ha producido ese ataque. 

¿En qué momento se encuentra el pulso entre los dos dirigentes?

Abel Caballero acaba de mover ficha anunciando en la jornada de ayer que a finales de la próxima semana trasladará a Carlos Mouriño una propuesta formal de concesión, adelantando que ese documento, desde su punto de vista, será «muy conveniente para el Celta y para la ciudad». Se da por hecho que el documento en cuestión tendrá unas condiciones más ventajosas que las conocidas en su momento, cuando trascendió que la oferta era por 50 años y que incluía el derecho a utilizar los locales exteriores para el uso comercial, así como un canon que en alguna instancia llegó a cifrarse en tres millones de euros anuales. El Celta aseguró no conocerla a nivel oficial, pero rechazó de cuajo las condiciones que iban trascendiendo. 

¿Le preocupa a Caballero que su guerra con el Celta pueda tener coste electoral?

Abel Caballero goza de una amplia mayoría con 17 concejales, pero aun así no quiere enfrentamientos con una institución como el Celta que tanto sentimiento despierta en la ciudad. En la fase más caliente del conflicto rehusó contestar a las acusaciones de Carlos Mouriño, apuntando primero que debía primar lo deportivo y que hablaría a la conclusión de la Liga, pero 40 días después de jugar el Celta su último partido todavía no ha roto el silencio. Tan solo alguna pincelada de poca profundidad. Una fórmula que puede haber rebajado la intensidad del conflicto, que ahora parece estar en punto menos beligerante. 

¿Quién tiene más prisa de los dos por zanjar el asunto?

Al regidor le interesa apurar los plazos a dos años vista de la nueva carrera electoral para no verse salpicado por el asunto llegado el momento de iniciar la cuenta atrás para la reválida hacia la alcaldía. En este sentido el tiempo juega a favor de Carlos Mouriño, dueño del club como máximo accionista y que mantiene su hoja de ruta sin prisas, pero firme y sin ningún condicionante, haciendo bandera de su independencia. Sin dar pasos atrás desde que estalló el órdago. 

¿Afecta esta situación a las obras de la grada de Río de Balaídos?

De entrada parece que no. El alcalde asegura que el Celta jugará en Balaídos cien años más, y aunque lentas, prosiguen las obras del grada de Río, que en teoría debería estar operativo para el comienzo de temporada, aunque suena a quimera a 50 días vista del inicio de la temporada. Siguiendo el cronograma del propio alcalde, la idea es que los baños y la iluminación de la grada estén listos para el comienzo de Liga y que la cubierta sea instalada antes del mes de octubre. En ningún momento, da la impresión, parece que se haya entrado a valorar la paralización por si el estadio quedaba inutilizado.

¿Qué está haciendo Mouriño en los últimos tiempos?

Dando pasitos hacia Mos. El más visible, la coincidencia con la alcaldesa del municipio limítrofe a Vigo en el Campus Rubén Blanco en la jornada del jueves, en donde además hizo una declaración inequívoca: «Mos tiene todo lo que necesito». De todo el ramillete de opciones que existían al principio, cuando el presidente desveló su intención de llevarse al equipo fuera de Vigo se han ido diluyendo en detrimento de la candidatura mosense. 

¿A qué está esperando el Celta?

A contar con el visto bueno de la Xunta de Galicia, quien debe emitir un dictamen acerca de la viabilidad del proyecto y dar los pertinentes permisos. Tal como anunció Mouriño en un café de redacción en La Voz de Galicia, la idea inicial era comprar «unos 200.000 metros» para construir una ciudad deportiva con uso comercial, quedando el estadio para una segunda fase. Preguntado Caballero por la ciudad deportiva del Celta, dijo que hacía mucho tiempo que no visitaba a A Madroa «porque yo solo voy a los partidos». Las instalaciones de la parroquia de Candeán se han quedado pequeñas para el volumen del Celta a nivel de fútbol base. De hecho, es uno de los argumentos del club para no poder contar con equipo femenino, algo que solo sucede con otros dos clubes de Primera División. 

¿Qué puede ofrecer el nuevo convenio que anuncia Caballero?

El alcalde no ha desvelado ni las líneas maestras de la nueva propuesta, pero todo indica que debe ofrecer unas condiciones más ventajosas que el descartado en su día. No en los años de concesión (medio siglo es un espacio de tiempo muy respetable) o en el uso de los bajos exteriores para la explotación comercial (algo ya contemplado), sino en otra serie de aprovechamientos. Quizás también en el capítulo de obras. 

¿Por qué no acepta Balaídos el Celta?

La reforma de la grada de Tribuna fue el momento de inflexión. Las carencias y los recortes para la construcción del nuevo graderío fueron el punto de arranque de unas diferencias que antes eran abrazos entre Caballero y Mouriño. «Cuando hablamos de comprar el estadio es después de ver cómo se están haciendo las obras, cuando vimos que no contempla recogida de agua, que empiezas a dudar si habrá estacionamiento, vemos que entra agua, se recortan todas las partidas. Vemos todo ese conjunto y decidimos que o lo compramos y lo hacemos a nuestro gusto o no tenemos nada que hacer», comentó Mouriño a este diario en su día. Por el momento sigue pensando en hacerlo a su gusto. Dependerá del próximo movimiento del alcalde.

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