Tui, Moaña y A Guarda estrenaron sus respectivos centros de salud

En Soutomaior pasan nueve meses sin plenos por la incomparecencia de varios concejales

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vigo / la voz

Quizá fue porque el año comenzó con una gripe que afectó a un importante porcentaje de la población, pero concluyó con una serie de mejoras importantes en el área sanitaria. Así, las localidades de Tui, Moaña y A Guarda pudieron ver cómo se abrían sus respectivos centros de salud. A mayores, en Moaña contarían también con servicio de urgencias para atender por la noche y los fines de semana. Los cangueses se ahorraron el viaje que tenían que hacer hasta Vigo cuando eran sometidos a análisis. La Casa do Mar de Cangas acogería esta función, aunque el análisis de laboratorio siguiese haciéndose en Vigo.

Si el cuerpo empezaba a estar atendido, también el espíritu gallego tenía en Redondela su remanso de expansión. La política de normalización lingüística de este municipio fue galardonada con el Pedrón de Ouro. Aquel año, el gobierno local había conseguido que en la guía telefónica de la provincia se pusiese Concello de Redondela, en vez de Ayuntamiento de Redondela. En Moaña, los concejales acordaron redactar las actas municipales en gallego.

Más inclasificable fue el arresto llevado a cabo por Benigno Rodríguez, alcalde de Baiona. El regidor detuvo personalmente a una vaca que pastaba en terrenos municipales cercanos al parador de turismo. Al parecer, tal como explicaron en La Voz de Galicia testigos del caso, el animal no pudo distinguir entre la hierba autorizada y la de propiedad municipal. Pasó la vaca varios días en prisión preventiva.

Para evitar situaciones complicadas, en Nigrán se abría un espacio de comunicación entre los vecinos, a través de las distintas asociaciones del municipio, y el gobierno local. Quizá si exportasen este modelo a Cangas no se tensionarían las relaciones con el nuevo alcalde. Lois Pena empezó muy mal aquel mandato municipal. Ocho concejales del BNG y PCG pidieron al pleno su dimisión, aludiendo a la paralización de la corporación.

El 27 de mayo, el presidente de la Xunta, Gerardo Fernández Albor, inauguraba la nueva casa consistorial de Mondariz. La visita a las instalaciones fue guiada por el arquitecto y vecino de la villa Manuel Melón. Poco antes, Fernández Albor reinauguraba la casa consistorial de O Porriño, que había ardido unos años antes. Y siguiendo la estela de las inauguraciones, en Gondomar podían por fin contar con un campo de fútbol cómodo en As Gaiandas.

Las páginas de La Voz de Galicia recogían las protestas de los vecinos de O Rosal contra la contribución rústica. Las organizaciones agrarias del municipio reclamaban la detención de la subida de aquel impuesto por considerarlo muy gravosos para los campesinos. También de forma masiva levantaron la voz aquel año los miles de mariscadores de la ría de Vigo. Protestaban contra las numerosas embarcaciones que utilizaban el prohibido arte del can, pero también contra los veraneantes que cogían marisco en las playas sin saber que mucha gente dependía económicamente de ello.

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