El carril bici entre Vigo y A Guarda se estrechará y los arcenes se ampliarán para deportistas

Las obras de seguridad incluyen la retirada de los separadores de hormigón


baiona / la voz

Las obras de refuerzo de la seguridad en el carril bici que une Vigo y mañana comienzan hoy, 48 horas después del último accidente que se produjo en esta vía tristemente famosa por su alta siniestralidad, especialmente en el tramo entre Oia y A Guarda. Se trata de una intervención reclamada por todos los usuarios de la vía desde hace años pero que se proyectó finalmente tras el luctuoso accidente registrado hace unos meses cuando un octogenario arrolló a un pelotón de ciclistas.

El proyecto recoge las demandas de este colectivo que, desde siempre insistió en la peligrosidad de los dispositivos que separan el carril bici de la carretera. Las obras consistirán en el relevo de los actuales separadores de hormigón presentes en esta vía por otros de goma rebasables, que amplían el espacio a lo que puede recurrir el ciclista deportivo en caso de necesidad. Además y, según avanzó ayer la Xunta, se dotará esta carretera, la PO 552 de arcenes más anchos, en las que será posible la práctica del ciclismo deportivo, mientras que el carril bici se estrechará y quedará convertido en una senda mixta de utilidad tanto para peones como para ciclistas turísticos.

Por último, se intensificará toda la señalización en las calles y arcenes para concienciar y sensibilizar a todos los usuarios sobre la importancia de respetar a todos los usuarios de las carreteras. La Xunta destaca que, con esta actuación, «la Consellería de Infraestructuras busca respetar todos los tipos de usuarios de esta vía mediante la realización de varias actuaciones para compatibilizar las necesidades de peatones, ciclistas y conductores así como incrementar la seguridad de los usuarios vulnerables».

Se actuará a lo largo de los 51 kilómetros de longitud del carril que une Vigo con Baiona y A Guarda. El presupuesto asciende a 800.000 euros y la previsión de la Xunta es que las obras terminen antes de que acabe el año.

El proyecto fue redactado por los especialistas de la Agencia Gallega de Infraestructuras y en su elaboración se recogieron las demandas de los alcaldes de los municipios por los que discurre la ruta, de la Federación Gallega de Ciclismo y de diversos expertos en seguridad viaria y la solución técnica cuenta con la conformidad de la Dirección General de Tráfico (DGT).

Resta por ver ahora si esta actuación solventa otro de los problemas que acusan los vecinos y es la falta de visibilidad desde los propios garajes ya que para sacar los coches e incorporarse a la carretera han de cruzar el carril bici. Fue precisamente así como se produjo el último siniestro con ciclistas implicados. Un vecino arrolló el domingo por la tarde a un joven portugués que regresaba de ver la Vuelta España en Baiona. Asomó el morro para salir de casa y el ciclista no pudo esquivar el coche. El carril bici tiene un historial negro y el objetivo es poner fin a la sangría de accidentes que arrastra desde su inauguración.

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