Caballero acepta ceder Balaídos al Celta tras hacer obras millonarias

Propone una concesión por 50 años para que el club explote el estadio


Vigo / La Voz

El alcalde de Vigo abrió ayer una vía de acuerdo con el Celta para la gestión de Balaídos que de llegar a buen puerto evitará que el club busque otro recinto para jugar. Tras meses de desencuentros con Carlos Mouriño, Caballero considera aceptable una concesión administrativa a la entidad celeste, que podría de esta forma explotarlo y gestionarlo con absoluta libertad.

La decisión del gobierno socialista se produce semanas después de que el Partido Popular planteara esta salida, que el PSOE ignoró en un reciente pleno extraordinario sobre este asunto celebrado por la corporación.

Igualmente, el alcalde la propone después de dos años de obras en el estadio de Balaídos para mejorar las instalaciones, un proceso en el que Concello y Diputación han invertido por encima de 10 millones de euros en el recinto. Por tanto, si se lleva a cabo el Celta se encontrará con un complejo en condiciones más adecuadas.

Caballero no dio ayer por cerrada la concesión administrativa al Celta, entre otros motivos porque para ello sería preciso convocar un concurso abierto. No obstante, la previsión es que solo el club esté interesado en su gestión y, llegado el caso, no encuentre obstáculos para recibir la adjudicación.

La clave de la cesión de Caballero, que no era partidario de modificar la situación actual, es el temor a que el Celta deje Balaídos para jugar en otro estadio. La preocupación surge de los contactos de Mouriño con alcaldes de la periferia de Vigo, que estarían dispuestos a dar facilidades al club para que construya un estadio de nueva planta. En tal caso, el fiasco para el gobierno vigués sería tremendo, con un recinto remozado que no utiliza el club símbolo de la ciudad.

Ante ello, y tras meses de presiones de Mouriño, el alcalde decidió ayer mover ficha, precisando que en ningún caso se venderá Balaídos, que era la reclamación inicial de Mouriño, «ya que la ley lo prohíbe». También descartó que pudiera construir otro estadio en Vigo «pues no está previsto en el planeamiento urbanístico». Una posibilidad remota por lo demás ya que no sería posible sin el acuerdo del gobierno local, obviamente opuesto.

Caso de que haya concesión, el regidor señaló que la reforma sería un paso adelante y que sería necesario discutir las contrapartidas económicas. En concreto, el canon que tendría que abonar al Concello y la terminación de las obras ya que las gradas de Marcador y Gol están pendientes de proyecto y financiación.

El PP, de acuerdo

El planteamiento de su portavoz, Elena Muñoz, es que «el alcalde copia la propuesta que pusimos encima de la mesa hace dos meses en una reunión con Mouriño». Por tanto, se atribuye el mérito y cree que ha forzado al gobierno socialista a aceptar esta opción, pero están dispuestos a colaborar.

Entiende el PP que esta es la mejor solución «para garantizar el futuro del Celta», a la vez lamenta «la inacción y falta de agilidad de un equipo que ya no tiene ideas». Eso sí, antes de tomar una decisión final quieren conocer «la letra pequeña».

Menos disposición favorable ante la concesión muestran los concejales de la Marea, que quieren garantizar «o retorno da inversión pública feita na reparación de Balaídos, ben a través dun novo convenio ou ben concesionando 50 anos». Este grupo siempre estuvo en contra de gastar dinero público en las obras de un estadio utilizado por una sociedad anónima, lo que entienden como «un agravio económico nun tempo de crise na que os clubes privados moven millóns de euros». Por ello, ahora ponen el acento en recuperar lo invertido.

Complicaciones

El estudio de una concesión, que sería similar a la de empresas que explotan aparcamientos subterráneos en la ciudad o el auditorio Mar de Vigo, se produce tras años de conflictos para el Concello a cuenta de la situación del estadio y de su gestión. La caída de cascotes y los riesgos para la seguridad eran un problema permanente y solucionarlos mediante una inversión pública de más de 30 millones de euros se ha demostrado muy complicado.

De una parte, Caballero no consiguió involucrar a Zona Franca, lo que ha provocado una crisis Concello-Consorcio que se mantiene. De otra, las obras han tensado las relaciones Caballero-Mouriño, hasta el punto de que el club no fue admitido en las conversaciones del concejal David Regades con la empresa que las realiza. Desde entonces, el presidente mantiene una campaña para gestionar Balaídos que ayer dio un nuevo paso.

El club declina hacer ninguna valoración sobre la oferta del alcalde

Una vez más en el Celta se ha impuesto la ley del silencio. Oficialmente el conjunto vigués no entra a valorar la oferta del alcalde para crear un nuevo escenario jurídico para la explotación de Balaídos.

Aunque desde el principio Carlos Mouriño siempre habló de compra del estadio o de licencia en su defecto para construir uno nuevo en su órdago al Concello, en su última comparecencia dejó abierta una tercera vía que estaría llena de similitudes con el anuncio de Abel Caballero. «Se ha dicho que nos van a facilitar las posibilidades de tener un estadio con una concesión grande y que podemos tener la ciudad deportiva en Vigo», comentó el presidente en clara alusión a una concesión que ahora parece más posible.

Una grada lista, Río pendiente de iniciar las obras y Marcador y Gol, sin proyecto

Con el apoyo y presencia de Caballero y Mouriño, los trabajos para renovar Balaídos dieron comienzo en enero del 2015 con una inversión del Celta para mejorar la estructura de la grada de Río. En aquel momento el alcalde avanzó un cronograma según el cual en agosto del 2017 estaría completado el proceso.

Pero las cosas no se han desarrollado como el Concello había previsto. Ahora mismo, y tras dificultades técnicas que estuvieron a punto de forzar el traslado de algún partido del Celta, solo se ha terminado la grada de Tribuna y está en proceso la de Río: hay dinero, proyecto y están adjudicadas las obras, que en gran parte se desarrollarán cuando se interrumpan las competiciones antes del verano.

De las otras dos gradas, ni hay proyecto, ni se sabe quien las va a pagar ni tampoco cuando se llevarán a cabo. Aunque tras aceptar Caballero una concesión que dará mando en plaza, esto es, en Balaídos, al Celta, puede que el Concello, y la Diputación, se ahorren una inversión que puede llegar a 20 millones de euros, y que las financie el Celta. En ese caso, se resolverían los problemas financieros para instalar un párking para más de un millar de plazas bajo la grada de Marcador. Sería una ventaja, económica, para el Concello.

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