«Se nutren peor en casa que en el cole»

Ángel Paniagua Pérez
Á. Paniagua VIGO / LA VOZ

VIGO

Asegura que los padres pueden estar tranquilos si sus hijos necesitan menús especiales en la escuela

02 oct 2016 . Actualizado a las 19:02 h.

En la nutrición infantil hay de todo, pero el jefe del servicio de Pediatría del Hospital Povisa tiene una máxima: «Los niños imitan lo que ven en casa». Es cuestión de educarlos, sostiene Ramón Vicente Aguayo.

-¿Cómo debe ser la nutrición de los niños?

-Tiene que ser una nutrición equilibrada. Por concretar: un desayuno con un lácteo y cereal, a ser posible también fruta o zumo; y una comida variada con legumbres y verdura, proteínas de carne, pescado y huevo.

-¿En los colegios comen bien?

-El problema no es cuando comen en el cole, que la dieta suele estar bastante equilibrada, el problema es cuando comen en casa. El hábito nutritivo se adquiere en el entorno familiar.

-¿A qué se refiere?

-La nutrición es un problema educativo. Durante los tres primeros años de vida, suele ser equilibrada porque frecuentan al pediatra, se controlan pesos, se aconseja a los padres... Pero a partir de los 3 años, si el niño no come en comedor escolar, tiene los hábitos de casa. Empiezan con el «Me gusta, no me gusta» y ahí fallamos todos, yo incluido. Porque se come con prisa, con ganas de que el niño acabe pronto.

-¿Y qué hay que hacer?

-¿Que no quiere comer? Pues ya comerá.

-O sea, esperar.

-Sí, esperar.

-Hay que tener mucha paciencia.

-Sí. Pero igual que no le permites que tire las cosas al suelo o que pinte paredes, no le puedes permitir no comer.

-¿Por qué dice que comen mejor en el colegio?

-Porque no se encuentra en el ambiente en el que manda. Las cuidadoras no están pendientes de cada niño en particular, sino de todos. Aunque solo sea por imitar a los compañeros, cumplen. En casa se siente fuerte y tiene un comportamiento distinto. Cuando una madre me viene hablando de problemas de alimentación y me dice que el niño come con la abuela, le digo que se olvide de que yo pueda ayudarle...

-Hay niños que tienen intolerancias alimentarias o alergias. En los colegios hay menús especiales para ellos. ¿Se nutren peor?

-No, los niños con intolerancias no se nutren peor. En cualquier intolerancia se excluye el alimento y se sustituye por otro. La intolerancia más frecuente es la del gluten, la de los celíacos.

-¿Los padres pueden estar tranquilos sobre la nutrición de sus hijos, en estos casos?

-Totalmente.

-Hay también otros menús especiales, como los que por religión no quieren comer cerdo...

-Sí, sí, y también costumbres sociales, como los vegetarianos. Ahí hay que tener cuidado. Lo que pasa es que es gente que está muy convencida. Tengo algún caso, pero no es demasiado riguroso, porque el niño es lo más importante. En cuanto les adviertes a los padres de las carencias de esas dietas, entran en razón.

-¿Cuáles son esas carencias?

-Proteínas, vitaminas

y oligoelementos. Hay proteínas que contienen la carne o el pescado pero los vegetales no tienen. Si los vegetarianos son muy rigurosos, hay que vigilarlos, porque puede haber carencias de hierro o vitaminas. A veces te piden un suplemento y otras no.

-¿Pero hay casos de padres que les imponen a los niños dietas vegetarianas?

-Sí. Cuando a los lactantes les introducimos la alimentación complementaria [purés y sólidos] y los padres dicen que son vegetarianos, les advertimos de que no es una nutrición equilibrada y se debe modificar. Pero en el colegio no siguen por ahí, porque ven a otros niños que comen, por ejemplo, chorizo; lo prueban, les gusta... Y acaban insistiendo y ganando.

-En el caso de quienes no comen cerdo, ¿hay problemas nutricionales?

-No, porque lo sustituyen por ternera o cordero.

-¿Les preocupa la obesidad?

-Sí. Empieza a verse a partir de los dos o tres años. Como pediatra, adviertes a los padres, pero luego ellos deciden. Pero si los padres son obesos, la traza para los niños no es buena, porque ellos imitan el ambiente.