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Chus Lago liderará una expedición de mujeres en los lagos de Laponia

Pretende concienciar contra el cambio climático y ser el primer ensayo de otra expedición más ambiciosa en Groenlandia

04 de febrero de 2016. Actualizado a las 23:46 h. 7

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«Se buscan mujeres para un viaje peligroso». Esa fue la tarjeta de presentación a la que la alpinista Chus Lago recurrió hace unos meses para convencer a Estela Estévez, Verónica Romero y Silvia Rey de que la acompañasen en una aventura que la mayoría de los mortales jamás osarían siquiera imaginar: recorrer sobre esquíes los lagos helados de Laponia.

Aunque el sentido común podría inclinar a pensar que las tres mujeres -sin experiencia previa en expediciones- rechazarían una aventura bajo cero, en un territorio inhóspito y cargada de riesgos, la respuesta que dieron fue un sí rotundo. Ni a Estela Estévez, atleta olímpica en Barcelona 92,  ni a Verónica Romero, atleta popular, ni a Silvia Rey, entrenadora voluntaria en el proyecto Discamino, tienen bagaje alguno en retos como el que Lago les propuso, pero eso no ha impedido que se enrolen en la aventura. «Buscaba mujeres con cualidades como la disciplina, que estuvieran acostumbradas al sufrimiento deportivo, que hubieran hecho deporte y que tuvieran el germen de demostrar que son de élite», cuenta la alpinista para explicar por qué eligió a sus compañeras de viaje. 

Durante los últimos ocho meses las cuatro aventureras, que formarán el primer equipo español femenino polarista, han quemado las semanas entrenando para un reto en el que recorrerán sobre esquís y arrastrando trineos 200 kilómetros. Por la semana se preparaban de forma individual y los domingos se reunían en el Monte Aloia para, ataviadas con esquís con ruedas y arrastrando trineos con pesas, prepararse para la aventura. 

Lo que les espera a partir del lunes es un recorrido de 130 kilómetros sobre el hielo del lago Inari, en Finlandia, y 70 más sobre el lago Torneträst en Suecia. «Son 200 kilómetros de hielo, temperaturas muy bajas -hasta -40 grados de noche-, humedad y bastante oscuridad, lo que nos obligará a caminar de noche. He estado en esos lagos y son bastante húmedos. Las tormentas se suceden y aunque tengamos previstos unos días, podría llevarnos más porque es posible que algunos días no se pueda salir de la tienda», describe Chus Lago.

El escenario que pinta la alpinista es inquietante, pero confía ciegamente en que sus compañeras serán capaces de afrontarlo. «Van a vivir una inmersión en toda regla. Van a tener que acostumbrarse a la dinámica de pararte y que el sudor haga crac y se convierta en hielo. Y aun así, tener que montar la tienda y meterte». GPS, mapas, brújulas y todo tipo de material les servirá para orientarse en una ruta en la que les aguardan nieblas y ventiscas, y en donde se irán turnando para ejercer de guías arrastrando entre 45 y 50 kilos de peso. 

Y todo, con un doble objetivo: concienciar sobre el cambio climático bajo el nombre de un proyecto «Compromiso por la tierra», y como antesala y preparación para la aventura mayor que Lago y su equipo quieren alcanzar: cruzar los 1.300 kilómetros de Groenlandia de sur a norte en el 2017. Un reto mayúsculo con el que quieren alertar sobre la necesidad de reducir la temperatura del planeta.

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