El marisco podrido de Vigo era colocado en bares y a viandantes

Los detenidos rebuscaban en contenedores de las dársenas de O Berbés

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La Guardia Civil de Pontevedra confirmó ayer que los dos individuos que rescataban marisco muerto y podrido de contenedores del puerto de Vigo se lo colocaban a locales comerciales, restaurantes o a viandantes de varias localidades de la provincia de Pontevedra. Los investigadores no detectaron ninguna venta en la ciudad de Vigo.

Todo apunta a que los carroñeros de marisco deambulaban por los pueblos de la provincia y abordaban a los peatones, a los que mostraban el género y le aseguraban que era de buena calidad y a buen precio. Lograron colarlo incluso en locales comerciales y restaurantes. Los agentes no se explican cómo los compradores pudieron haber aceptado el género desechado, pues desprendía un fuerte olor a podredumbre. Todo apunta a que el cliente solo seleccionaba las piezas más frescas del lote.

Los detenidos son el vigués L.?M.?P., de 50 años, y A.?A., marroquí de 51 y vecino de Mondariz, y responden por un presunto delito contra la salud pública. Fueron arrestados a plena luz del día, a las 11 horas del jueves, tras cargar el maletero de su turismo, un Peugeot 306, con 70 kilos de marisco catalogado como no apto para el consumo humano. Había 44 kilos de nécoras, 16 de buey de mar, 4 de centolla, 3 de percebe, 3 de cigalas, y un saco con almejas.

La Guardia Civil sorprendió a los dos individuos cuando recogían el marisco en unos contenedores situados en el exterior de una nave industrial en el puerto de Vigo, que vierte los moluscos y bivalvos muertos o desechables en unos contenedores para su destrucción. Los sospechosos recogían ese marisco y lo revendían. Su detención ha sido por una tentativa de venta.

Los contenedores pertenecen a la fábrica de harinas y aceites de pescado Bioceval Saria-España, con sede en Arteixo, y están repartidos por las aceras de las manzanas que rodean la lonja de marisco en el puerto de Vigo, en O Berbés. Cada nave de la dársena 3 dispone, junto a los embarques de camiones, de un par de cajones. Cualquier peatón tiene acceso a estos recipientes, cerrados con una tapa.

Estos envases son repartidos por firmas que colaboran con la industria conservera y las lonjas de pescado de los principales puertos, recogiendo y reciclando los subproductos de pescado fresco en España y Portugal. Las harinas van destinadas a alimentos para mascotas, piscifactorías y ciertos animales de granja, y los aceites para lubricantes industriales o el tratamiento de cuero. Luego, la empresa transporta los desechos hasta su planta en camiones frigoríficos para mantener la frescura.

Hay decenas de estos recipientes de plástico de color verde diseminados por el puerto de Vigo, aunque no todas las naves los usan. El contenido de los vertidos no llama a engaño, porque una leyenda en letras mayúsculas advierte: «Categoría 3, no apto para el consumo humano».

Nécoras no aptas para el consumo. Estas piezas de marisco se hallaban en el interior de unos contenedores de Biocegal en el puerto de Vigo.