Zona Franca plantea en Vigo un centro de I+D para gastronomía

También plantean, en colaboración con el centro Gradian, el puerto y el Campus del Mar un proyecto para mejorar la losgística de la ría

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El Consorcio de la Zona Franca de Vigo (ZFV) trabaja en sendos proyectos para la puesta en valor de la ría y la creación de un centro de I+D aplicado a la gastronomía, a semejanza de los que ya existen en País Vasco y Cataluña.

Teresa Pedrosa, delegada del Consorcio de la Zona Franca, ha anunciado en el Fórum Europa-Tribuna Galicia que junto al puerto de Vigo, el centro tecnológico Gradiant y el Campus del Mar de la Universidad, trabajan en un proyecto sobre «ría inteligente» para presentarlo a una concurrencia de fondos europeos.

Dicha iniciativa busca no solo la puesta en valor de la ría, sino también mejorar la logística y las comunicaciones entre operadores y empresas instaladas en su área de influencia.

«Valor añadido»

En cuanto al centro de I+D gastronómico, ha indicado que la Zona Franca trabaja desde hace varios meses en la posibilidad de su puesta en marcha en Vigo para aportar «valor añadido» a la «magnífica materia prima» de Galicia, tanto de productos como de empresas relacionadas con la extracción y la elaboración.

Pedrosa ha abogado por «un cambio de mentalidad», para que «la inversión en inteligencia, talento e ideas» no se considere «un gasto», y al respecto ha recordado las críticas que surgieron cuando la puesta en marcha del Basque Culinary Center, que «hoy nadie discute».

Además de estas iniciativas, la Zona Franca de Vigo promoverá en los próximos meses un «gran programa» de captación y apoyo a emprendedores para abrir nuevas empresas y sectores de mercado, con el propósito de «retener» y «atraer» talento.

Suelo industrial

Por otra parte, Pedrosa ha urgido una unificación de los criterios urbanísticos para la habilitación de suelo industrial, para dar «soluciones más ágiles» a la demanda de las empresas sin menoscabo de la seguridad jurídica.

Ha denunciado que se trabaja con una legislación de los años 20 y 40 que exige «tantos papeles» para el alquiler de una nave industrial como para «vender el museo del Prado, un ayuntamiento o un ministerio».