Entre el jueves y el viernes de la semana pasada se detectaron en Vigo tres casos de meningitis bacteriana. La coincidencia del fin de semana dificultó la respuesta de la Consellería de Sanidade al brote de meningitis detectado en el colegio García Barbón. Ningún niño quedó sin tratar, pero a Sanidade le costó contactar con los padres de los compañeros de clase de los afectados, al colegio le fue difícil transmitir tranquilidad y las farmacias que estaban de guardia en Vigo agotaron el antibiótico profiláctico que debían tomar los contactos cercanos a los enfermos y no dispusieron de él durante varias horas del sábado.
Este fin de semana no se esperan nuevos contagios. Pero, por si acaso, el Servizo Galego de Saúde han extremado las cautelas y ha diseñado un mecanismo de alerta común que han hecho llegar a todos los médicos de atención primaria del área de Vigo. Según ese protocolo, al que ha tenido acceso La Voz, cualquier nuevo caso o sospecha que detecte un doctor durante el fin de semana, y que tenga relación con el brote del García Barbón, debe ser comunicado «urgentemente» a un teléfono móvil del Sistema de Alerta Epidemiolóxica de Galicia. «Cualquier sospecha va a requerir un abordaje amplio de población a controlar», dice el documento enviado a los médicos el viernes desde la Gerencia de Atención Primaria de Vigo, el órgano del Sergas que gestiona los centros de salud, en referencia a que para cada caso se trata al enfermo y a los compañeros más cercanos.
Los doctores también tienen orden de contactar con el jefe del servicio de Pediatría del Complejo Hospitalario Universitario de Vigo (Chuvi) ante cualquier sospecha. Es en su planta, ubicada en el Hospital Xeral, donde permanecen ingresados los tres niños del García Barbón enfermos de meningitis bacteriana. Dos de ellos tienen cinco años y otra cuenta seis. Los tres evolucionan favorablemente. Están siendo tratados para esa enfermedad aunque las pruebas microbiológicas todavía no han confirmado que sea meningitis; pero los médicos lo dan por hecho.
Uno de los principales puntos de fricción con los padres el fin de semana pasado, reconocido por el Sergas, fue el desabastecimiento del antibiótico rifampicina de las farmacias. El Sergas tuvo que traerlo de urgencia desde León. Sanitariamente no hubo problemas. Pero socialmente sí, ante los nervios que la enfermedad despertó en muchos padres.
«Stock» de medicamentos
Ahora se ha diseñado un sistema para que no exista desabasticimiento. Por una parte, se ordena a los médicos que si las farmacias se quedan sin la rifampicina de 100 miligramos, se prescriban los comprimidos de 600 y se fraccionen según el peso del paciente. Además, la farmacia del Chuvi se ha comprometido a tener en stock ese tratamiento para resolver posibles casos de desabastecimiento de las oficinas de farmacia.
Los contactos de los niños afectados, según las pautas de actuación, no serán derivados al hospital. Durante toda la semana, las urgencias del Xeral han tenido más actividad de la habitual. El temor de muchos padres los ha llevado al hospital. Sin embargo, los médicos tienen orden de derivar los contactos de las posibles infectados al punto de atención continuada de la calle Bolivia.