Piden cinco años de cárcel para un kamikaze ebrio en la A-55

Fue por el carril contrario de Plaza de España al Meixoeiro y dejó 2 heridos

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El conductor M.R.M. se enfrenta a 5 años de cárcel por conducción temeraria y manifiesto desprecio a la vida de los otros conductores. El acusado fue juzgado ayer en el Penal número 2 de Vigo. La Fiscalía le acusa de conducir un BMW con una tasa de alcohol de 0,40 (más de lo autorizado), en sentido contrario entre 4 y 6 kilómetros de la autovía A-55, desde la carretera provincial y la plaza de España hasta la rotonda del Meixoeiro, donde ocasionó un accidente con dos heridos que viajaban en un furgón. El siniestro se produjo el 18 de diciembre del 2010 a las 6.00 horas.

«Este señor tuvo mucha suerte», dijo la acusación pública. Según la Fiscalía, el conductor ebrio no colisionó con un coche policial que lo seguía porque los agentes lo esquivaron y que otro conductor maniobró a tiempo en el Seminario, cuando el infractor hizo un cambio de sentido, para evitar un accidente. Resalta que si ocurre lo mismo en hora punta, los daños habrían sido de máxima gravedad.

Unos agentes de la Guardia Civil de O Porriño relataron que el implicado, tras el accidente, les relató que se había equivado e incorporado erróneamente por la rotonda del Meixoeiro. Los agentes, en principio, consideraron que era un error de 200 metros pero un testigo aseguró que el kamikaze venía así desde la plaza de España y ponía en peligro al resto de los conductores. No paró a pesar de los múltiples avisos que le daban otros usuarios de la vía.

En el accidente resultaron heridos los dos ocupantes de un furgón, cuya cabina quedó siniestro total. La velocidad era mínima. Los daños están valorados en 1.500 euros pero los afectados reclaman 20.000 por gastos de alquiler y 4.600 por lesiones. En noviembre del 2012, una de las perjudicadas cobró parte del dinero, según insistió la parte aseguradora.

Los agentes apreciaron que el conductor balbuceaba y tenía los síntomas de embriaguez.

El implicado alegó que no recuerda nada de lo ocurrido porque esa noche mezcló alcohol con medicamentos.

Un amigo del acusado que es policía nacional aseguró en el juicio que el joven tenía intención de regresar a casa sin su coche. «Me llamó para que lo fuese a recoger pero cuando fui con él hasta el coche, aparcado junto a la pista de karts, se puso terco, decía que estaba bien y me pareció que estaba en condiciones, parecía una persona orientada», explicó el amigo de la pandilla. Este asegura que «enfiló recto por la Carretera Provincial y lo perdí de vista».

Uno de los debates del juicio fue sobre si la embriaguez debía beneficiarle como una atenuante o como agravante. La Fiscalía sostiene que conducir ebrio aumenta el peligro y prueba de ello es que los agentes lo vieron como una persona «fuera de la realidad». Por contra, el abogado argumenta que la intención del acusado era tomar algo con los amigos y llamó a su amigo policía para que lo fuese a recoger y lo llevase a casa. Por tanto, su intención no era conducir.

Un policía amigo del acusado dice que él le llamó para que lo llevase a casa